Ya ha pasado casi un año desde nuestra última edición, la cual abordó en su totalidad la Revuelta de Octubre, que en aquel entonces se encontraba en pleno apogeo. A la fecha, el panorama es bien distinto: la Revuelta se diluye (a pesar de que los focos de resistencia a la dictadura democrática de Piñera continúan), y la pandemia de Covid-19 ha causado estragos en la región chilena, pero sobre todo en nuestro territorio, con más de 500 muertes en la región de Antofagasta producto del nuevo coronavirus.

Hoy, la discusión pública se ha centrado casi en su totalidad en torno al plebiscito constitucional a realizarse el próximo 25 de octubre, fecha en la que la población está llamada a votar en torno a dos opciones: apruebo o rechazo el cambio constitucional, ya sea a través de convención mixta (de congresistas actuales, y convencionalistas elegidos mediante sufragio), o bien por modalidad de convención constitucional (con el 100% de convencionalistas elegidos en votación). 

Ambas opciones, se presentan a sí mismas como las salvadoras de la sociedad y de Chile: los del rechazo, defienden la constitución de Pinochet, y son férreos opositores al reparto de privilegios, ya que al ser en su mayor parte provenientes de la clase burguesa, o serviles a ella, defienden con todo su aparataje (económico, social, militar y mediático), la opción de que no se escriba una nueva constitución.

En el caso de “los del apruebo”, se presentan como continuadores de la revuelta de octubre, vale decir, se venden como “los herederos de las demandas que movilizaron a Chile”. En ese sentido, es que quienes aprueban son en su mayor parte personas provenientes del mundo popular, gente de izquierda o progresista que salió a apoyar el movimiento social y que, en muchos casos, construyó plataformas de resistencia a la represión fuerte de esos días. Muchas de ellas y ellos, confían en la posibilidad de dar respuesta a las diversas demandas sociales a través de una reforma constitucional. 

Desde nuestra posición, podemos decir que ambas opciones son profundamente oportunistas. En el caso del rechazo, es oportunista asumir que el país se transformará en un “caos socialista”, siendo que precisamente el gobierno actual fue el que agudizó al máximo los conflictos sociales de este territorio, llevándolo al “desorden” que tanto disgusta a los burgueses. En tanto, en el caso del apruebo, el oportunismo radica en creerse los continuadores de octubre, y más aún, en que se declare a viva voz que la gente salió a exigir una nueva constitución, siendo que la Revuelta de Octubre fue una respuesta clara y contundente a años de represión, desigualdad, carencias económicas y sociales, entre otras causas que se relacionan a la constitución de Pinochet, pero que no se explican en su totalidad a través de la existencia de dicha carta fundamental.

Nuestra posición siempre ha sido clara: lucha contra el Estado, los gobiernos y la autoridad en cualquier parte que se presenten. Luchamos contra el Estado, por ser una institución coercitiva, corregidora, colonial y opresora de los pueblos que viven bajo su jurisdicción. Luchamos contra los gobiernos, porque tanto nacional, regional o comunal, son la raíz del poder, entendido como dominación de unos/as sobre otros/as, y porque no aceptamos autoridad alguna sobre nosotras/os, ni tampoco pretendemos ejercerla sobre otros y otras. Y es que la revuelta ha sido esencialmente popular, sumando a amplios sectores de la población en las masivas marchas, ollas populares, cacerolazos, asambleas territoriales, barricadas, que hacen frente a la precarización de la vida impuesta por las políticas neoliberales,  al gobierno empresarial y su represión policial, a la militarización de los territorios y en contra de los burgueses dueños de este país.

Consideramos que la disputa constitucional es precisamente eso: una salida política a la crisis de gobernabilidad generada no solo por las movilizaciones sociales desplegadas desde octubre del año pasado, sino por el conjunto de tensiones acumuladas por la profundización del modelo neoliberal durante estas últimas décadas. Se pretende calmar las aguas mediante la reformulación del contrato social, dado que la actual carta constitucional carece de toda legitimidad al ser promulgada durante la dictadura y no contiene mecanismos democráticos de participación. Hay en la clase política un respaldo casi generalizado en esta idea: la necesidad de un proceso constituyente que renueve y actualice democráticamente  el estado chileno, dejando sin alterar las bases del modelo económico, para así continuar gestionando la explotación y el saqueo del país. Consenso al que contribuye la crítica progresista y los discursos populistas de todo cuño que plantean que una transformación social es posible por esta vía. 

Por tanto, desde este periódico, más que llamar a no votar o a votar, queremos invitar a reflexionar y hacernos cargo  de  las acciones que nos llevan una y otra vez a seguir validando la autoridad del estado, el gobierno y el empresariado en nuestras vidas. A cuestionarnos la manera en que habitamos políticamente nuestras relaciones sociales y afectivas, además de los espacios organizativos en que participamos, erradicando de estos las prácticas patriarcales, racistas, xenófobas y jerárquicas que configuran esta sociedad, sin desentendernos que estas están también presentes en nosotros/as mismas/os. Invitamos a tensionar la forma en que cubrimos nuestras necesidades, planteando la urgencia de dotar los cimentos económicos de una vida en la que el extractivismo, el saqueo y el despojo no tengan cabida. Invitamos a problematizar y poner en marcha prácticas de solidaridad más allá del asistencialismo para hacer frente a la pandemia y cualquier otra crisis. En fin, a poner en marcha el andamiaje de una transformación social que acabe con esta sociedad de la miseria, porque eso no emanará desde ninguna constitución por nueva y “participativa” que esta sea. 

Grupo Anarquista El Sol Ácrata.

Editorial del Nº6, segunda época, Octubre de 2020.

Disponible para su lectura en el siguiente link: https://periodicoelsolacrata.files.wordpress.com/2020/10/el-sol-acc81crata-octubre-de-2020.pdf