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obreros-andinosNOTA DE EL SOL ÁCRATA: El siguiente texto, en primera instancia debía ser publicado en su totalidad en la edición de diciembre del 2016 de nuestro periódico impreso, sin embargo debido a su extensión fue publicado parcialmente. A continuación, dejamos el texto en su totalidad.

A lxs queridxs compañerxs E.P., C. y D.

Poco y nada sabía del anarquismo de la región peruana, de su historia y actualidad, cuando se me presentó la oportunidad de viajar a Lima. La primera impresión sería sin embargo determinante. A través de redes sociales fui contactado por quién dijo ser anarquista y que en calidad de compañerx de ideas, en conjunto con su compañera, se ofreció a hospedarme y compartir conmigo su solidaridad. Solo nos unían nuestras ideas, pero ellxs-además de la entrañable compañía de E P.-, me compartieron su hogar, comida y cariño. No pude evitar comparar la experiencia- guardando las proporciones- con la iniciativa desarrollada en el internado La Ruche (La Colmena), fundado por Sebastián Fauré, en donde lxs niñxs eran recibidos durante las vacaciones por compañerxs de otras regiones con el objetivo de compartir experiencias, proporcionar un ambiente agradable y establecer lazos solidarios. Lxs compañerxs de la región peruana igualmente me iluminaron sobre la situación actual de Perú y del anarquismo en esa región; a pesar de esto, de ninguna forma son responsables de las imprecisiones y errores de interpretación que puedan aparecer en este escrito.

Partiendo por la cultura política, debemos señalar el peso de tendencias políticas ligadas al maoísmo y la ortodoxia marxista, donde su expresión más destacada corresponde a Sendero Luminoso. En este aspecto, la figura caudillista del “Presidente Gonzalo” adquiere caracteres mesiánicos en función a su encarcelamiento e incomunicación que ha llevado a la reinterpretación obsesiva de sus escritos en función de cada tendencia dentro del maoísmo. Frente a la pervivencia de prácticas políticas autoritarias, se destaca también la alta presencia de jóvenes que transitan entre la apatía, la indiferencia y las ideas de derecha con un marcado acento individualista. La prensa y los medios de comunicación aportan en la campaña de desinformación y adoctrinamiento. De igual forma, las condiciones de vida en la ciudad contribuyen a profundizar esta tendencia a través de una ciudad hostil, tanto en el transporte público como en la escasez de espacios de encuentro. Así, gran parte del día se va entre trabajos precarizados y congestiones que pueden extender el tiempo de traslado hasta más allá de las dos horas. En general, el panorama en las formas de explotación, opresión y alienación social, a pesar de las diferencias en detalles de contexto, podrían describir la realidad de gran parte de la población en América Latina, Asia, Europa, etc. Grandes cantidades de población sujeta a formas de violencia cotidiana que configura el panorama geopolítico de la región.

Lo anterior manifiesta por un lado, los padecimientos compartidos bajo estructuras de control y enajenación social asentados transnacionalmente, y por otra parte, la falta de conocimiento de las formas de resistencia ejercidas en territorios ajenos al nuestro.
En el breve tiempo que estuve en Lima pude apreciar de forma fragmentada las condiciones adversas para el desarrollo de prácticas políticas liberadoras que aspiren a la destrucción del capitalismo y el Estado. Pero además reconocí una valiosa historia de agitaciones y protestas de individualidades que mantuvieron un porfiado rechazo al conformismo y la sumisión. Por ejemplo en la región peruana se encuentra uno de los periódicos anarquista con mayor continuidad y espíritu internacionalista: La Protesta, publicación que mantuvo una incansable labor propagandística durante la mayor parte de la primera mitad del siglo XX. Ese espíritu de rebeldía surca el paso del tiempo y reaparece en algunas iniciativas que con mucho esfuerzo y voluntad logran articular actualmente algunxs compañerxs. (HASTA AQUÍ EN LA EDICIÓN IMPRESA) Recuerdo por ejemplo de hace algún tiempo al periódico Acción Directa; y más cercano en los años, Humanidad y Meteorito, ambos de corta duración. De igual forma, iniciativas de carácter propagandístico ligadas al estudio y rescate histórico del anarquismo en la región peruana se encuentran actualmente en desarrollo y proliferación, a partir del Taller de Estudios Anarquistas y a Editorial Butapercha. Asimismo, en villa El Salvador existe actualmente un espacio libertario a través de la Biblioteca del lugar, al cual a pesar de no poder asistir fue informado por lxs compañerxs respecto al importante trabajo barrial desarrollado. Este espacio ha debido afrontar duros embates de la autoridad, que sin embargo no han logrado doblegar su férrea continuidad. Finalmente, me gustaría destacar el trabajo de rescate de la historia del anarquismo de la región peruana, a través de la digitalización y el mantenimiento del archivo de la Federación de Obreros Panaderos Estrella del Sur (F.O.P.E.P.), en el cual participan algunxs compañerxs, en conjuntos con estudiantes y voluntarios.

Al igual que en otras regiones del planeta-y la región chilena no es la excepción-, los esfuerzos antiautoritarios se encuentran fragmentados existiendo poca coordinación entre ellos; sin embargo, el germen de la resistencia y la protesta se encuentra echando raíces en un contexto que como el nuestro ataca todo intento de transformación social. Lxs compañerxs de otrxs regiones padecen y resisten, articulan y atacan tal como nosotrxs; sus anhelos son los mismos y las dificultades parecidas.

Durante gran parte de su historia el anarquismo se ha caracterizado por su internacionalismo, el cual se ha manifestado a través de campañas de solidaridad internacional, como las referentes a Sacco y Vanzetti durante 1920, la constitución de brigadas internacionalistas durante la revolución española, y hasta las múltiples y actuales acciones solidarias con Mónica Caballero y Francisco Solar, presxs en la región española. De igual forma, los intercambios de ideas e individualidades contribuyeron a nutrir y a entrelazar los diversos movimientos anarquistas a principios del siglo XX. Destacada es la influencia que tuvieron trabajadores de la Industrial Workers of the World (IWW) de Australia, como Tom Baker, en la constitución de su símil en la región chilena; o la figura de Eulogio Otazú, secretario de la Federación Obrera Regional del Perú, quién participó en las huelgas contra el retrato obligatorio aportando en la formación de una incipiente Federación Obrera Regional Chilena en 1913. Así como las ideas anarquistas transitaban océanos y continentes, múltiples compañerxs trasladaban por el mundo su incansable lucha por la revolución social, desde Durruti viajando por América Latina hasta individualidades como Luis Olea que desde esta región siguió su periplo libertario hacia el norte, pasando por la región peruana.

En las actuales condiciones de neoliberalismo y globalización, en donde el capital surca fronteras que encierran a las personas, la solidaridad internacional parece más urgente e imperiosa. El proyecto IIRSA (Iniciativa de Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana) amenaza en la actualidad con destruir el territorio y el medio ambiente, “facilitando la explotación de yacimientos hidrocarburíferos, minerales, recursos energéticos, acuáticos, agropecuarios y el transporte hacia los centros industriales de destino” (Mingako N° 3, “Cuando la geografía es un obstáculo para el saqueo”). De este modo, el mercado mundial decreta que la explotación y el dinero son libres para saquear extensos territorios, mientras las resistencias y luchas se fragmentan en el desconocimiento de otras realidades.

En momentos en que la comunicación internacional se encuentra facilitada por la difusión casi total del internet, el establecimiento de relaciones internacionales entre compañerxs pueden contribuir sin duda a nutrir las actuales iniciativas antiautoritarias del continente y el mundo. Conocer por qué luchan y resisten compañerxs de otras latitudes, qué dificultades y logros han pasado, puede sentar bases para futuras coordinaciones de carácter internacional y el estrechamiento de lazos y amistades que no reconozcan ninguna bandera ni frontera.

Escrito por Salvador Arévalo.