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Artículo publicado en la última entrega de nuestro periódico en el que se da cuenta brevemente de la situación de Las Aguadas de La Chimba, reservas de vida hoy amenazadas por la instalación de un servicentro Copec. ¡Contra la devastación!¡Por la Tierra y la Libertad!. 


A lo largo de la costa árida del Desierto de Atacama, precisamente entre Cobija y Paposo, se encuentran diversas aguadas: ecosistemas que constituyen verdaderas reservas naturales al ser los únicos, además del Río Loa, afloramientos de agua dulce y salobre en la ribera de este extenso territorio, albergando distintas formas de vida endémicas como vegetación y fauna.

Sin embargo, hoy se encuentran severamente amenazadas. La crisis ecológica provocada por el vertimiento de desechos mineros al mar, el avance de la urbanización, la privatización de los terrenos, la instalación de proyectos energéticos y la irresponsable despreocupación por parte de las comunidades, tiene a las aguadas en una delicada situación pese a su enorme importancia.

Particularmente, en la zona norte del borde costero antofagastino encontramos las Aguadas de la Chimba, lamentablemente no ajenas a esta situación, las que se encuentran en el rango urbano de la comuna, enfrente a condominios residenciales, y hoy se ven afectadas por la construcción cercana de un servicentro bencinero de la empresa Copec. Estas aguas salobres provienen de manera subterránea desde la Quebrada La Chimba, zona sumamente ricas en especies cactáceas, roedores y otros animales, gracias al microclima generado por la camanchaca, y constituyen una zona de importancia geológica (dada su composición), arqueológica (conchales), que podría ser usada por la comunidad con fines educativos y recreativos.

La instalación de una bencinera representa un severo riesgo no solamente por un tema paisajístico, sino que significa la remoción y alteramiento de tierras, lo que impediría la llegada de aves y la muerte de especies, además del vertimiento de desechos y la amenaza de posibles catástrofes en caso de tsunami. Defendamos lo que nos queda de Naturaleza, vinculemos los conflictos socioambientales y frenemos la devastación de la vida.

Un chungungo entre la Camanchaka.