machofashoColaboración publicada en el último número de nuestro periódico. En ella se reflexiona y cuestiona sobre el rol que desempeñamos los bio-hombres “críticos” y “antiautoritarios” en la reproducción del Patriarcado y la dominación de las mujeres. Interesante para disparar el debate y cuestionarnos nuestra sexualidad y privilegios.


Decir que el patriarcado nos afecta a los dos géneros es una afirmación correcta pero a la vez no es precisa. No lo es puesto que hay uno de los dos géneros que es afectado con mayor violencia que en el otro. Sabemos cual es.

Son innumerables las mujeres violadas, celadas, acosadas de parte de principalmente varones heterosexuales. Y hay quienes nos damos cuenta que estamos en el sector que oprime a las mujeres, que a pesar de estar conscientes de la violencia de genero tratamos de hacer algo al respecto. Tratamos. Puesto que por más que nos autodenominemos como anti-patriarcales, “feministas” (aunque dudo lo de ‘hombres feministas’, puesto que lo encuentro tan paradójico como ‘empresarios sindicalizados’) seguimos reproduciendo el patriarcado y la violencia de genero a muchas de las personas que mas queremos: a nuestras madres, abuelas, amigas, compañeras de lucha y de sentimiento.

Violencia que como opresores no vemos. Violencia que ve la victima, que visualiza a partir de su subjetividad. Pero que a pesar de que se sienta subjetiva no deja de ser algo objetivo distintos elementos: la violencia aplicada, la victima y el abusador -aunque no este consciente de que esta siendo violento-.

¿Cómo los hombres nos hacemos cargo de la violencia de genero que practicamos a diario con las mujeres que nos relacionamos? El patriarcado -que lo practicamos todos y todas pareciera ser un auto en una posta inclinada que no se detiene. Algunos aprietan el acelerador -generalmente el publico que lee La Cuarta y ve el Kike Morandé- y otros que nos declaramos “anti autoritarios” tratamos de poner un freno, claro andamos mas lento muchos no golpeamos, ni piropeamos a desconocidas, pero por mucho que apretemos el freno el auto sigue puesta abajo sin detenerse. La violencia se reproduce, no la vemos. Y no la trabajamos. Esta es una tarea pendiente, entre los hombres que nos auto proclamamos como “anarquistas”, hacernos cargos de nuestro rol opresor.

Feanaro (Colaboración)
Santiago, región chilena.