saqueo

Compartimos el siguiente escrito introductorio a la problemática del extractivismo. Firmado por “Un Antidesarrollista” fue publicado en El Sol Ácrata N°32. Agradecemos su traducción al inglés a Pietro Casati de Theory Without Borders. ¡Contra el saqueo: Autonomía y Lucha! ¡Por la Tierra y en contra del Estado-Capital!


El capitalismo es la “crisis”

Hay quienes plantean que la “crisis” –sea del sistema educativo, de los fondos de pensiones o del neoliberalismo representa una contingencia adecuada para introducir reformas que a la postre significarán la conquista de mayores libertades. Alejados de este iluso o malintencionado optimismo, nosotrxs planteamos que el capitalismo es precisamente la crisis, en tanto configura un sistema de dominación, explotación y sometimiento entre humanxs y en relación a la Naturaleza. Por tanto, la liberación de la Tierra y de nuestras vidas no necesita precisamente críticas parciales, que a la larga son incorporadas por el capitalismo en sus mil y un caretas, sino más bien requieren la puesta en práctica de relaciones horizontales que vayan socavando la existencia de este modelo, configurando una sociedad ecológica antagónica a la actual organización social. De ahí, la importancia de la lucha por la defensa del territorio ante las nocividades provocadas por la amenaza extractivista, dado que la crisis es profundamente ecoterritorial.

Pero… ¿Qué es el extractivismo?

El extractivismo es el modelo que saquea nuestros recursos naturales bajo las desteñidas banderas del “progreso” y el “desarrollo”, despojando a las comunidades de sus territorios, fragmentando las relaciones sociales, secando los cursos hídricos, erosionando los suelos, dañando irreparablemente los ecosistemas y las prácticas colectivas que caracterizaban la vida en algunos de los lugares hoy devastados mediante la instalación de megaproyectos tales como centrales termoeléctricas, represas, tranques de relave, mega-carreteras, entre otros tantos.

Esta organización socioeconómico responde a la arquitectura financiera mundial promovida desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, la cual desde el paquete de medidas neoliberales conocidos como “Consenso de Washington”, ha situado a América Latina como una fuente “inagotable” de recursos mineros, forestales y agrícolas, configurando una geopolítica del saqueo que “integra” los territorios desde una perspectiva económica, facilitando la explotación, el flujo y la exportación de “mercancías”.

En el territorio dominado por el Estado chileno, esta lógica ha significado el despliegue altamente nocivo de las industrias agroalimenticia, forestal y salmonera, así como de la megaminería, esta última principalmente en el Norte Grande. Todas estas se han impuesto bajo la excusa de crear puestos laborales, que en la práctica son temporales y precarios, además de ocultar sus impactos a través de adulterados estudios de impacto ambiental y medidas de “mitigación” que en nada se condicen con los daños generados. Otra táctica empleada es fragmentar las comunidades coaptando dirigentes y realizando consultas ciudadanas de nula representividad, en las que el lenguaje “sustentable” y de “responsabilidad empresarial” abundan en la farsa de las empresas extractivistas.

Este modelo constituye una relación colonial y violenta, que implica además militarización, destrucción y engaño. Las comunidades y sus luchas ya han alertado sus riesgos. Ahora depende de nosotrxs su derrumbe: ¡Contra el saqueo extractivista: Autonomía y Lucha!

Un antidesarrollista
Antofagasta, Mares Libres


Notes on extractivism: For the liberation of the earth and against its devastation!

Capitalism is the crisis.

There are those who suggest that the “crisis” –from the education system, pension funds or neoliberalism- represent a possibility of introducing reforms which would entail the conquest of greater rights. Distanced from this naivety or malicious optimism, we argue that capitalism is precisely the crisis, as it enables a system of domination, exploitation and submission among humans. Therefore, the liberation of earth and our lives doesn’t need biased criticisms that are ultimately incorporated by capitalism through its many masks. Instead, we need to put into practise horizontality that can undermine the existence of this model, structuring an ecological society opposing the current social organization. From there onwards, we must signal the importance of the fight for the defence of the land in the face of the dangers caused by the extractivist threat, as the crisis and conflict is deeply Eco-territorial.

But…. What is extractivism?

Extractivism is a model that sacks our natural resources under the faded pretences of “progress” and “development”, thus depriving entire communities of their territories, fragmenting social relations, drying up watercourses and eroding the land. Additionally, another consequence of extractivism is the irreversible damage that it does to the ecosystems and collective practises that characterize people’s lives in some of the places that have been currently devastated by the installation of mega-projects like thermoelectric plants, reservoirs, dams, mega-roads, among many other similar schemes.

This socio-economic organization is the answer to the global financial architecture promoted by the International Monetary Fund (FMI) and the World Bank. Their packet of neoliberal measures known as the “Washington Consensus” has positioned Latin America as an “endless” source of mining, forestry and agricultural resources, thus enabling a geopolitical pillaging that “integrates” the territories from an economic perspective by facilitating the exploitation, cash flow and exportation of “goods”.

In the territory dominated by the Chilean State, this logic has entailed the highly harmful display of the agribusiness, forestry and salmon industry, along with mega-mining in the Chilean region of Norte Grande. All of these have been imposed under the excuse of creating work positions, which in reality are mostly temporary and highly precarious. Additionally, they have also concealed the negative effects by promoting false environmental impact studies and inconsistent “mitigation” methods that don’t take into account the severity of the damage caused. Another strategy employed is fragmenting communities by providing leaders and performing public consultations of invalid representativeness, where plenty of encouraging terms like “sustainable” and “corporate responsibility” are used as a sham for extractivist businesses.

This model establishes a violent colonial relation that also involves militarization, destruction and deception. The communities and their struggles have already warned us about the risks. It now depends on us to destroy it: Against extractivist sacking: Autonomy and Battle!

Un Antidesarrolista
Antofagasta, Mares Libres

Translated by Pietro Casati Kuyath (pietrokuyath@gmail.com)