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Nota El Sol Ácrata: Compartimos un análisis de la crisis política que se vive en Brasil. El escrito es de la pluma del compañero Wallace Dos Santos Moraes, quien es Coordinador del Observatorio de Trabajo en América Latina (OTAL) de la Universidad Federal de Río Janeiro (UFRJ). Si bien no considera los acontecimientos de este último tiempo, contribuye a identificar los protagonistas y sus posicionamientos, así como la estrecha relación entre el rechazo al Mundial 2014 y los intentos golpistas recientes. Agradecemos la traducción al compañero Martín Trevoada, miembro del Grupo El Sol Ácrata.


Durante las primeras décadas del siglo XX,  las revueltas y revoluciones populares se extendieron en gran parte del mundo  y dependiendo del lugar emergieron en función de los diferentes modelos económicos y del Estado: en socialismo de estado, estados de bienestar, nacional-populismo, keynesianismo y en algunas pocas y breves experiencias libertarias. Así, los intereses de los trabajadores fueron contemplados en mayor o menor medida dependiendo de la fuerza y de la radicalidad de la clase trabajadora.

Por otro lado, también surgieron, como reacciones a las luchas populares, las fatídicas experiencias fascistas propiciadas por un conjunto de factores que llevaron a la derrota al movimiento de los trabajadores, principalmente en Alemania, Italia y España, donde los movimientos revolucionarios, por increíble que pueda parecer, eran más fuertes. Los autoritarismos propugnaron una sociedad jerarquizada, racista, machista, con un nacionalismo xenófobo y una obediencia ciega en las autoridades. La mayor parte de los capitalistas quedó muy feliz con esas características.

Fue exactamente en la tierra de Hitler y bajo su gobierno que los grandes medios de comunicación pasaron a ser usados con mayor eficacia en la dominación de las clases. Su ministro de comunicaciones fue bastante eficaz  en inmiscuir a una nación entera en la “locura de la guerra”. Una frase clásica suya era: “una mentira dicha mil veces se convierte en una verdad”.  Y esa máxima guía también a los actuales monopolios de comunicación masiva, a la creación de la industria cultural y a la propaganda del capitalismo, cuando es posible interesado de las garantías individuales, y cuando el sistema está bajo amenaza apoyando abiertamente la supresión de las libertades civiles para garantizar el sistema del capital.

En América Latina durante las décadas de 1950/60/70 los movimientos populares ganaron nuevos impulsos, principalmente en función de dos movimientos: 1) cuando los sectores sociales institucionalizados pensaron en aplicar medidas distributivas y reformas de base por medio de la acción de gobiernos nacional-populistas, para usar una expresión de Katz, “pero sin acabar con el capitalismo”; 2) cuando sectores estudiantiles, trabajadores y campesinos pensaron en tomar el poder vía lucha armada para implantar el socialismo.

Sin embargo, y una vez más en la historia reciente, al darse cuenta del avance de la libertad y de los sectores revolucionarios, las clases privilegiadas y los conservadores retomaron el poder a través de golpes militares con un amplio apoyo de los oligopolios de comunicación de masa y las élites económicas locales, generando un gran retroceso en los intereses de los gobernados, instaurando dictaduras cobardes y sangrientas.

Podríamos recordar y profundizar en la experiencia de Salvador Allende en Chile, o de los Sandinistas en Nicaragua, o en el ejemplo de Venezuela por ser una experiencia más reciente e igualmente latinoamericana.  Tratase del golpe de Estado sufrido por Hugo Chávez el 2002. Aquel 11 de abril los medios de comunicación privados, articulados con las fuerzas golpistas, hicieron una intensa campaña clamando a la población que prepare las bases del golpe que aconteció aquella noche. Algunos autores lo denominaron como un golpe político-mediático.

Por último, en Brasil también tenemos ejemplos de articulación entre sectores conservadores y los medios de comunicación contra gobiernos reformistas. En 1964, Dreiffus describe toda la conspiración que tuvo lugar entre los principales medios de comunicación, militares, empresarios, sectores de la iglesia y elitistas en general. Siguiendo sus tesis, ellos prepararon durante semanas a la población para el golpe, haciendo propaganda a los militares, presentándolos como defensores de la sociedad, de la patria y de los valores de la familia cristiana. Al mismo tiempo, ligaban al gobierno de Goulart al comunismo internacional, mediante una ofensiva mediática a través de mentiras  y medias verdades, despreciando el concepto de igualdad entre hombres.

Entendemos que los últimos acontecimientos en Brasil pueden ser directamente asociados a los ejemplos citados, mas no por los motivos que algunas personas equivocadamente intentan asociar.

El país vive una de las mayores crisis institucionales de su historia y hemos visto análisis absolutamente fuera de realidad, movidos por una pasión ciega que no colabora en el entendimiento más amplio de la cuestión, tendiendo una cortina de humo exactamente sobre aquello que debiéramos estar discutiendo. Además, como suelen normalmente hacer los más fanáticos hinchas del futbol, las personas están defendiendo posiciones políticas que buscan simplemente atacar al adversario, mostrando un flagrante consentimiento a los problemas del grupo político que representan.

De hecho, la “Red Globo” ha estado formando una masa de politólogos que analizan la política brasileña a partir de los supuestos establecidos por William Bonner, su principal gurú intelectual, y ni siquiera hace falta comentar los problemas que surgen de estas tesis.

Por otro lado, los petistas (relativo al PT, Partido de los Trabajadores) que otrora defendieran con todo rigor la llamada “ética en la política” abandonaron esa máxima y pasaron a aceptar y practicar los principios de Maquiavelo sin ningún tipo de pudor, para justificar la llegada al poder y su mantención.

En contraposición, buscamos presentar una exposición fundamentada en algunos datos ignorados por ambos lados de la lucha institucional maniquea que se ha instaurado en el país desde la campaña electoral del 2014. Es necesario decir que este análisis es realizado desde Río de Janeiro, pues una cuestión metodológica importante de admitir es que la lógica paulista, por ejemplo, posee otros aspectos idiosincráticos[ii].

Aquí radica la primera advertencia: No se puede hablar de política en Brasil sin tocar el papel desempeñado por los oligopólicos medios de comunicación de masas, y es en este camino que vamos a seguir a lo largo del artículo.


PRIMERA TESIS: LAS PROTESTAS NO OCURREN EN FUNCIÓN DE LAS “POLÍTICAS COMUNISTAS” DEL PT

El avance voraz de las intervenciones conservadoras en Brasil no puede de ninguna manera ser asociado con la implementación de determinadas políticas públicas o con la adopción de actitudes ideológicas comunistas por parte de los gobiernos petistas. Simplemente porque estos gobiernos no implementan políticas socialistas, comunistas ni siquiera socialdemócratas. Afirmar esto sería un absurdo que solo demostraría la falta total de marcos teóricos y políticos, ratificando que no saben establecer diferencias entre conceptos básicos: diferenciar una política liberal de una socialista o comunista.

Definitivamente, los gobiernos petistas buscaron administrar el sistema capitalista de la mejor forma posible, atendiendo prioritariamente a los intereses de banqueros y empresarios del país. Ese axioma es comprobado por todos los datos disponibles para el análisis. Por tanto, no existe ninguna evidencia que sustente la idea de que el petismo pueda ser llamado  socialista, comunista, o social-demócrata, aun cuando esté promoviendo una distribución de la renta en el país, debido a que la ganancia de los bancos crece exponencialmente. La distribución de limosnas no se compara con lo que banqueros, contratistas y empresas agropecuarias ganaron en exoneraciones, altas tasas de interés y privilegios diversos otorgados por el gobierno.

De todos modos, el programa “bolsa-familia” ayudó a porciones miserables de la población, sin aportar de ninguna forma a la distribución del ingreso o a la emancipación económica, reforzando al mismo tiempo la dependencia de los pobres con relación al Estado y a los propios gobiernos petistas que se presentaban como “mesías” de los sectores extremadamente explotados. Esa postura garantizó al petismo permanecer en el poder por más de diez años por medio de un voto pragmático de la población.

Los gobiernos petistas siguieron al pie de la letra las exigencias del FMI y de las instituciones multilaterales, inclusive, es importante decir, la “bolsa-familia”, que es adoptada con diferentes nombres en diversos países del mundo, es una política del Banco Mundial. Así las políticas públicas adoptadas por el petismo no difieren sustancialmente con las adoptadas por el tucanismo[iii]. Privatizaciones, flexibilización de derechos laborales y de seguridad social, ley antiterrorismo, prisión a militantes más combativos, persecución a indígenas y a todos los luchadores populares autónomos, militarización de las favelas y los barrios, adopción de una política económica neoliberal principalmente con superávit. Se trata simplemente de la instalación de una sociedad de control sobre los grupos “peligrosos”; al mismo tiempo que las elites y sus intelectuales se dan cuenta que no son “peligrosos” para este sistema.

En resumen, estos gobiernos deben ser clasificados como neoliberales, pues se constituyen como una clara continuación de las administraciones del PSDB (Partido Social Demócrata Brasilero). Los ingresos de la crisis son aún los mismos: recortes sociales y aumento de la situación penal en las clases peligrosas. Por otra parte, varios cuadros vinculados al PSDB y/o directamente a los banqueros han tomado parte en los ministerios y en las administraciones PT, principalmente en el ámbito de la economía y el Banco Central.

Por último, las protestas de 2015 y 2016 no pueden ser leídas por las opciones como políticas públicas o socialistas ideológicas del PT. Lo curioso es que la ceguera es tal que ambos lados de la controversia se amparan en estos sofismos: El PT dice que camina hacia el socialismo con un gobierno popular: Los conservadores afirman que el PT está implementando el comunismo en Brasil. Ninguna de estas locuras se refugia en la realidad.


SEGUNDA TESIS: EXISTE EN BRASIL UNA PLENA DICTADURA CIVIL-MILITAR PARA DETERMINADAS POBLACIONES E IDEAS.

Defendemos la tesis según la cual las periferias y favelas de Rio de Janeiro viven actualmente bajo una verdadera dictadura militar. La ocupación constante de esos lugares por tropas del ejército y/o por policías militares cotidianamente demuestra eso. Las reglas establecidas en esos espacios son determinadas por los militares ocupantes. En resumen, la libertad es extremadamente limitada en las regiones ocupadas y la ley que prevalece es la del fusil, sea militar, representante del Estado, de los gobernantes, del petismo, sea de aquel sistema que le gustaría que fueses esclavo, y resuelve de manera autoritaria obtener dinero por medio de las drogas[iv]. Los gobiernos petistas y sus aliados en Río de Janeiro nada harán para cambiar este cuadro, apenas reforzarán la ocupación militar que profundiza y establece una dictadura para sus poblaciones.

Por medio de acuerdos con los oligopolios de comunicación de masas brasileños, el gobierno impide la libre circulación de las ideas al negar la entrada a Brasil de Telesur (red de televisión estatal venezolana con una clara posición anti-neoliberal, mas no anticapitalista, está claro) y peor que eso, a través de la anulación de radios comunitarias libres en pleno funcionamiento. Esas medidas se pueden entender como normas de censura dignas de cualquier dictadura.

Así mismo, en el plano internacional, tan propagado por los “hinchas” del petismo, ese gobierno no fue aquello que las visiones apasionadas buscaban representar. Es verdad que no seguía una línea estrecha con los Estados Unidos, a pesar de haber recibido elogios de George Bush y Obama, lo que impidió la integración latinoamericana propuesta por el chavismo e incluso la continuidad de su línea reformista en la ampliación de derechos laborales.

En resumen, los gobiernos fascistas/dictatoriales tomarían las mismas medidas que vienen siendo ejecutadas por los petistas.

En el plano militar, ocupación de favelas y periferias, persecución y prisión a militantes políticos revolucionarios, infiltración y monitoreo de los movimientos sociales.

En  el plano económico, predominará una política de austeridad, superávit primario, recortes en lo social, inclusive, se mantendrá la bolsa-familia para ganar adhesión de los pobres, como determina el Banco Mundial.

En el plano de la libertad de prensa, estará garantizada para los intereses oligopólicos de comunicación de masa, con su clara censura para las ideas socialistas y libertarias.

En el plano internacional, un alineamiento que evite los extremos, garantizando los intereses del status quo.

TERCERA TESIS: LAS PROTESTAS DE 2015/2016 DEBEN SER ENTENDIDAS COMO REACCIÓN CONSERVADORA A LAS PROTESTAS DE 2013/2014

Defendemos la tesis según la cual el fortalecimiento de la extrema derecha en Brasil en 2015/2016 debe ser entendido como una reacción directa a las luchas populares realizadas en 2013/2014 y no en función de las opciones políticas adoptadas por los gobiernos petistas.

Esas luchas se caracterizaron por ataques a las principales instituciones del capitalismo, como destrucción de vidrios a los bancos, a las empresas multinacionales, a los transportes públicos con precios absurdos, a los peajes, a la industria de las multas, a los coches de las emisoras oligopólicas de comunicación de masa y en la expulsión de sus reporteros de las marchas, pero por sobre todo en el enfrentamiento con las fuerzas policiales.

Mi generación no había visto un momento tan marcado por la desconfianza y el menosprecio con la relación a las fuerzas de represión en general. Ser policía pasó a ser sinónimo de cobarde, autoritario, perverso, asesino. La respuesta al asesinato de Amarildo en la favela de Rocinha, de Claudia en Madureira, así como la represión en contra de los profesores en lucha, marcó exactamente el paroxismo de este proceso. En las favelas y periferias de Brasil la policía ya era odiada y rechazada desde hace mucho tiempo, mas ese sentimiento se contagió en 2013 a toda la sociedad, mostrando una fuerte presencia de esa periferia y la hegemonía de sus ideas en aquel movimiento de insurgencia que ni los mismos gobiernos de izquierda-estatista supieron descifrar[v].

Desde el punto de vista político, todos los partidos políticos y sus representantes fueron rechazados por los manifestantes. El mayor simbolismo de eso fue la intención de destruir la Asamblea Legislativa del Estado de Río de Janeiro (ALERJ) por la población furiosa el 17 de junio de 2013.

Desde entonces, los gobiernos estaduales y federales, juntamente con todos los políticos, perdieron su autoridad profundamente solo por el hecho de que los políticos no representan a la mayor parte de la población pobre del país. Como ejemplo, en Rio de Janeiro, estado en el cual las protestas de 2013/2014 fueron más intentas y duraderas, la mayor parte de la población no escogió candidatos, votando en blanco, nulo o simplemente absteniéndose de votar en las elecciones de 2014. La suma de esos votos fue mayor que la de todos los candidatos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales y continuó siendo mayor en la segunda vuelta para gobernador. En resumen, el gobernador elector, por primera vez en la historia, obtuvo menos votos que la suma de los nulos, blancos y las abstenciones.

Los únicos que continúan creyendo en la política institucional y por consiguiente en sus partidos y representantes, son aquellos que de alguna u otra manera forman parte de las elites de este país, sean intelectuales y/o clase media para arriba. Tanto así que la composición de las protestas de 2015/2016 estaba formada precisamente por esos sectores, ya sea los que estaban a favor o en contra del petismo en el poder. Al contrario de lo que ocurrió en el 2013, cuando efectivamente las masas populares participaron activamente de las manifestaciones con protagonismo.

PRINCIPALES ACTORES POLÍTICOS EN EL PROCESO

En efecto, ya hemos comenzado a presentar los principales actores políticos en este proceso. Por un lado, los canales privados de televisión, liderados por Red Globo, como principales articuladores/portavoces de los sectores que salieron a las calles pidiendo el impeachment de la presidenta de la república. Tanto es así que los “cacerolazos” y la histeria colectiva en las zonas más exclusivas de las principales ciudades del país, creados y estimulados por los reporteros de Globo, suceden exactamente en el horario de los noticieros de las emisoras televisivas de los barrios más ricos, mostrando la importancia de “Global” en cuanto a noticias y como las personas de estos “cacerolazos” son informadas sobre política. Además, muchos visten la camiseta de la selección brasileña, pues fueron exactamente aquellas personas que asistieron a los partidos de la Copa del Mundo, siguiendo el nacionalismo exacerbado propagado por la Red Globo, cuando la mayor parte de la población, por primera vez en su historia, estaba descontenta con la realización del evento. Esto explica el uso común de la camiseta de la corrupta CBF (Confederación Brasilera de Fútbol) en los días de protestas anti-PT.

Componen esas manifestaciones tres grupos diferentes que disputan la dirección de la masa “global” indignada con la crisis económica y con la corrupción inherente de los gobiernos. Es importante decir que esos grupos que disputan la dirección del movimiento no son grandes.

Por un lado, están las militancias de los partidos políticos: PSDB, DEM (Demócratas, ex Partido del Frente Liberal), PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño) y otros. Estos defienden el impeachment de la presidenta apostando a una salida institucional para que puedan volver formalmente al poder, pues en la práctica sus ideas ya predominan. Su base social es muy difusa y sigue exactamente la pauta de Red Globo Televisión.

Por otro lado, están los grupos ligados a algunos parlamentarios en Río de Janeiro que tienen relación estrecha con militares, huérfanos adoradores de la dictadura militar. Estos abogan por la toma del poder de los uniformados inmediatamente. La base social de este grupo está compuesta por miembros activos e inactivos de todas las fuerzas armadas de represión que se sentían amenazados por las protestas de 2013/2014 en Río de Janeiro. Este sector es el más retrógrado, con fuertes huellas del fascismo y, como no podía ser, nacido del prejuicio y la discriminación.

Un tercer sector está ligado a la iglesia evangélica y puede asociarse por ventura a uno u otro lado, conforme le sea conveniente.

Como todos los partidos políticos continúan muy desgastados junto a la población, el sector que más ha crecido y que más está organizado es el de los fascistas en función de ya poseer una base social grande y sólida, compuesta por millares de miembros de las más variadas fuerzas de represión existentes en nuestra sociedad de control (militares de fuerzas armadas, policías estaduales, bomberos, policías civiles, guardias municipales y seguridades privadas de las más diversas), además de sus familiares y amigos. En el 2013, todos ellos se sintieron envilecidos debido a la crítica que recibieron de la población en general, cuestión que propició su reorganización de forma más política y para tomar el poder propiamente. Como consecuencia de esto, esos grupos crearon varios thinks thanks  que despachan diariamente de manera profesional miles de mensajes en las redes sociales, ampliamente compartidos por su base social[vi]. Si en el 2013, las ideas fascistas no tenían penetración social alguna, pues eran muy poco compartidas; en el 2016, tres años después de intenso trabajo, ellas son significantes. En fin, se trata de una reacción orquestada de esos sectores que fueron ampliamente rechazados y atacados por el pueblo en las protestas de 2013/2014 en Rio de Janeiro y en algunos otros estados de la federación[vii]. Es importante añadir un dato más al análisis. Jair Bolsonaro, candidato de los militares, recibió una votación record en las elecciones del 2014. Ya se trataba del resultado de las reacciones de esos sectores al 2013.

En resumen, la continuidad de los gobiernos del PSDB-PMDB-PT (o república de banqueros y empresarios), basada en los desvíos de los fondos públicos para favorecer la burocracia estatal a vista la población, abre espacios a la crisis de confianza institucional vivida actualmente y al ascenso de soluciones conservadoras como el fascismo.

Los oligopolios de comunicación han logrado etiquetar la crisis económica del gobierno y criticar, sorprendentemente, exigiendo dos cosas: 1) poner fin a la corrupción –como si el petismo fuera el único partido corrupto e la historia del país; 2) más exoneraciones, olvidando que los gobiernos petistas fueron campeones en ese campo para diversos sectores capitalistas.  Toda la pauta de la crítica se basa en los supuestos liberales de más mercado y menos derechos, en fin, cada uno por su lado, en el individualismo típico de esa matriz teórica que el petismo ya compró hace mucho tiempo.

Del otro lado del falso maniqueísmo establecido por los oligopolios de comunicación de masa, están los gobernantes, todos sus aliados y partidos desgarrados en los últimos años. Son sus principales aliados: José Sarney, Renan Calheiros, Collor de Mello, Jader Barbalho, Paulo Maluf y otros, particularmente en Río de Janeiro, donde el petismo consiguió estar del lado de prácticamente todos los candidatos al gobierno estadual, como Marcelo Crivela de la Iglesia Universal, Sergio Cabral, Pezão, Garotinho, Eduardo Paes. No obstante, estos políticos son meramente aliados del poder y no dudarán en abandonar el barco cuando se den cuenta que se está hundiendo, sin ningún sentimiento de culpa. La salida del PMDB del gobierno ya es una clara señal de eso. Aquí una vez más es culpa del propio petismo que optó por gobernar junto con esos sectores más conservadores del país.


CUARTA TESIS: EL PAPEL DEL PETISMO PARA LAS ELITES DEL PAÍS SERIA DETENER LA LUCHA POPULAR. 2013 QUEBRÓ ESA POSIBILIDAD Y EL AMOR SE ACABÓ.

El petismo compitió en las elecciones de 1989, 94, 98 y 2002. En las tres primeras fue ampliamente atacado por los oligopolios de los medios de comunicación de masas. En las elecciones de 2002, William Bonner recibió a “Lulinha, paz y amor” con todo el glamour de un digno futuro representante del pueblo brasileño. Globo por primera vez no se opuso al petismo, ¿por qué?, por dos razones: 1) fue la mejor manera de salvar el frágil sistema representativo brasileño, que en las elecciones de 1998 llegó a tener un 40% del electorado que no votó por ningún candidato. Fernando Henrique Cardoso fue electo en esa ocasión con menos votos que la suma de los nulos, blancos y abstenciones. 2) la experiencia de Europa y América Latina demostró que para asegurar mejor la aplicación de políticas neoliberales era esencial contener el movimiento popular con gobiernos de ese origen que detuvieran sus luchas.

Por lo tanto, el papel del petismo para las elites sería garantizar la estabilidad social para que esa misma elite pueda ampliar sus beneficios. Sin duda, Lula era el mejor candidato para ese objetivo. Así, la militancia del PT, tratando su partido como equipo de fútbol, se fue a la derecha junto con sus líderes. El MST (Movimiento Rural de Trabajadores sin Tierras), la CUT (Central Única de Trabajadores) y diversos otros movimientos sociales siguieron por el mismo camino[viii].

La lucha pasó a ser dejada de lado en el campo y en las ciudades, pues los movimientos debían aguardar a las acciones del mesías (gobernante) para garantizar la gobernabilidad. Por otra parte, afirmaban los representantes de los movimientos, ahora oficiales: “si luchamos vamos abrir espacios para que la derecha vuelva al poder”. Un engaño absurdo, pues al no luchar a la derecha gobernados por la mano del petismo.

Sin embargo, todo cambia cuando los sectores populares asumen un carácter insurgente y con el florecimiento de la extrema izquierda en 2013. Quedó muy claro que el PT no controla más el movimiento social. Con ese escenario, la derecha resuelve que ella misma debe gobernar para reprimir mejor a los pobres e insurgentes y rescatar un sentimiento amalgamado de valoración, respeto y miedo de los gobernados con relación a los miembros de la fuerzas de represión y a los gobernantes.

El petismo simplemente dejó de cumplir su función para las elites: contener la insurgencia del movimiento social. Por eso, 2013 constituye una inflexión en el proceso del inicio del fin de la hegemonía del PT.

DISIMULACION DE DIFERENCIAS EN MEDIO DE ENORMES CONTINUIDADES. TEMAS FUNDAMENTALES QUE ESTABAN AUSENTES DEL DEBATE

Casi como un mega-teatro, los oligopolios de comunicación de masa, así como los intelectuales de turno ligados al sistema, disimulan una gran diferencia entre el petismo y la oposición oficial, cuando en verdad poseen extremas semejanzas. Nunca, tantos debates y discusiones políticas fueron organizados en la televisión brasileña, en las redes sociales, en los bares, en las universidades, etcétera, teniendo como resultado el establecimiento de falsas polémicas. Los temas más importantes para la población, como educación (mejora de calidad de las meriendas, escuelas integrales con actividades extras, popularización de las guarderías, salarios decentes para los profesionales, creación de nuevas escuelas y universidades públicas, gratuitas y de calidad); salud (saneamientos básicos, construcción de nuevos hospitales y recuperación de los existentes, contratación de nuevos médicos); vivienda (construcción de casas populares sin cobranza de intereses exorbitantes); movilidad urbana (construcción de decenas de líneas de metro/tren/barcos que descongestionen los grandes centros urbanos pues actualmente, ese es un problema serio para el trabajador que pierde horas de su vida en el trayecto de la casa al trabajo; tarifa cero para los transportes públicos, aumentos de salarios, de derechos sociales, aumento de derechos laborales y de seguridad social, reforma agraria, combate a los productos transgénicos, respeto a la biodiversidad y al medio ambiente, autogestión de tierras y fábricas, respeto a los negros, indígenas, pobres, pobladores de las favelas, mujeres gay’s, lesbianas, fin de las fuerzas de represión, crítica a la sociedad autoritaria, racista, machista. Nada de eso es objeto de debate para los oligopolios de comunicación de masas y para sus seguidores conscientes e inconscientes. O sea, aquello que realmente importa, para la mayoría de los gobernados, está ausente del debate.

En ningún momento están en disputa los proyectos de sociedad, de política, de economía para Brasil. Muy por el contrario, se discute apenas la mantención de lo que ya existe. Del punto de vista pedagógico para la población, los debates, así como la cobertura de los oligopolios de comunicación de masa, componen un mal servicio a los deseos de una sociedad socialista y libertaria.

Por último, concluimos con dos publicaciones de nuestra página de Facebook al calor de los acontecimientos:

La lógica del poder es muy perversa. Transforma a un trabajador en canalla. A un partido de masas en una cuadrilla. Un gobierno que se presenta como de izquierda, pero que implementa exactamente políticas de derecha. Esta, a su vez, satisfecha con las medidas gubernamentales, las critica porque quiere ejercer el poder ella misma. Al mismo tiempo, el pueblo es el que paga la cuenta, pues los gobiernos continúan atendiendo prioritariamente los intereses de los banqueros. En la educación, falta el mínimo de estructura en las escuelas públicas y un salario decente para sus profesionales. Los hospitales parecen más morgues. Los grandes medios de comunicación, continúan siendo el principal partido fascista de Brasil, conducido por diversos imbéciles en la defensa de las medidas autoritarias y cubriendo con una cortina de humo aquello que debiéramos estar discutiendo para el bien de nuestra población. Si no bastase tener que producir riqueza para los patrones, los gobernados económicamente tendrían que pasar por altos índices de desempleo, pobreza, despotismo y todas las formas de subordinación. En fin, vivimos en una sociedad esquizofrénica, enferma, cuya principal tarea de sus manipuladores es apartar la atención de lo fundamental: explotación, autoritarismo, desigualdad, falta de educación, salud, transporte, saneamiento, vivienda, racismo, machismo, etc. En cuanto a eso… las personas van defendiendo o criticando el discurso de un ex–trabajador.

Coincidentemente en el momento de franca ascensión del movimiento popular en torno a la educación en el estado de Río de Janeiro, con millares de estudiantes y profesores tomando las calles, la Red Globo transforma el testimonio de ex trabajadores en un caso político-mediático sin precedentes en los últimos años. La militancia oficialista aprovecha para intentar resucitar a su principal mesías. Por otro lado, los imbéciles huérfanos de los golpistas intentarán aumentar su fosa.

Por último, los tres sectores objetivarán restablecer la falsa polarización que gobernó durante décadas para banqueros, empresarios y convirtió el congreso en el mayor banco de negocios del país. El movimiento popular no puede embriagarse en esta disputa, no le concierne, es mejor camino tomar las riendas en la construcción de poder popular autónomo, al contrario de quienes deseaban con todas sus fuerzas apropiarse de los recursos producidos por los explotados.

Por lo tanto, es necesario aplicar los conceptos básicos del anarquismo: organización, creación de comunas, asociación federativa, acción directa, huelga general, propaganda y hablar mucho con la gente, que ya sabe que el petismo, sus seguidores y los oligopolios de comunicación de masas solo representan sus intereses.

Wallace Dos Santos de Moraes
Traducción: Martín Trevoada 


[i] Profesor del Departamento de Ciencias Políticas y del Programa de Post-Graduación en Historia Comparada de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). Coordinador del Observatorio de Trabajo en América Latina (OTAL/UFRJ): www.otal.ifcs.ufrj.br Versión original del artículo: http://www.otal.ifcs.ufrj.br/uma-analise-anarquista-da-crise-institucional-de-2016-teses-fundamentais-que-ficaram-ausentes-do-debate/

[ii] Para la interpretación del Brasil “continente”, por lo menos contemporáneamente,  cada vez es más necesario tener en cuenta las peculiaridades de las unidades de la federación, sin descuidar por supuesto la existencia de muchos aspectos en común.

[iii] Nota del Traductor: Apelativo que refiere al centro-derechista Partido de la Social Democracia en Brasil (PSDB), opositor a los gobiernos “petistas” de Lula da Silva y Dilma Roussef. Nota original: Sobre la semejanza entre las administraciones petistas y tucanas, ver: Moraes. W. S. Petismo e chavismo: variedades de capitalismo e de regulacao regulação trabalhista no Brasil e na Venezuela http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid?S0011-52582014000200004&Ing=en&nrm=iso&tlng=pt

[iv] Desarrollamos en otros dos artículos la tesis según la cual existe en Brasil una dictadura permanente para todos aquellos que colocan en Riesco la propiedad de los ricos o se oponen fuertemente al sistema. Ver: http://www.otal.ifcs.ufrj.br/a-respeito-do-aniversario-da-ditadura-civil-militar-no-brasil-uma-critica-anarquista/

[v] La mejor explicación para esto es el hecho de que esos partidos están extremadamente distantes de la periferia, y al mismo tiempo muy cercanos a las universidades y a sus teóricos conservadores y “estado-céntricos”

[vi] Ver artículo en el sitio de OTAL (Observatorio del Trabajo en América Latina): http://www.otal.ifcs.ufrj.br/o-papel-dos-think-tanks-na-politica-brasileira-desde-2013/

[vii] La única excepción es de los bomberos que llevaron a cabo una insurgencia en 2012 que ganó la simpatía de la sociedad.

[viii] Como resultado varios militantes valiosos abandonaron esos movimientos y el propio PT en el mismo tiempo que otros se embarcaron en el barco petista como nuevos militantes.