anarquiaDesde que inicié mi participación en el movimiento que se declara seguidor de La Idea, que he notado que el gran problema de los y las anarquistas tiene que ver con la organización de estos. Ya sea por temor a caer en prácticas autoritarias, partidistas, de anulación individual o cualquiera sea la razón, les anarquistas parecieran ser como un aceite que jamás se acoplará al agua de la organización, haciendo una similitud entre ambas sustancias. Pero, ¿Cuáles son las reales razones de estos miedo (infundados desde mi punto de vista) que hacen que les anarquistas parezcan más una secta posmoderna antes que un movimiento con proyección revolucionaria? En este escrito intentaremos dar respuesta a esa pregunta, siempre desde mi punto de vista (recalcar esto, yo hablo por mí, por nadie más)

En primer lugar, debemos entender que comprendemos por anarquismo. El anarquismo es más que una doctrina política, o una visión de mundo, o un proyecto revolucionario que se plantea como alternativa al capitalismo: el anarquismo es un modo de vida, una forma de llevar adelante tus relaciones interpersonales con el resto. A diferencia de otras doctrinas de redención social, el anarquismo jamás pondrá la táctica antes que la práctica, es decir, el fin nunca justificará los medios, ya que les anarquistas entendemos que para alcanzar la anarquía, debemos hacer una construcción día a día de ella, ejecutando pequeñas acciones que en cada momento nos acerquen hacia la libertad. Creer que la anarquía llegará de un momento a otro, tal cual venida de Jesús, o creer que la anarquía es una etapa de la historia humana posterior al capitalismo, y que por eso mismo debemos simplemente esperar el fin del capitalismo, es obrar como ilusos, como servidores al capitalismo, como seres que critican al capitalismo, pero que no hacen nada por destruirlo.
Como dijimos anteriormente, antes que doctrina, el anarquismo es mera práctica, resultando así indispensable la construcción anárquica en nuestro cotidiano. Muches compañeres entienden esto y lo llevan a la práctica de muy buenas formas: no he conocido, y lo digo sin ánimos de hacer autoreferencia con respecto al movimiento del que me declaro afín, personas más centradas, preocupadas de sus acciones y de sus contradicciones, que a les mismes anarquistas. Es llamativo, pero hay poquísimos anarquistas que no se critiquen, que no busquen permanentemente ser mejores seres humanos, personas más libres. Por algo se dice que les anarquistas son les más critiques de la anarquía misma, porque somos les que conocemos más este ideal, y en base a él es que buscamos siempre estar en concordancia con lo que nos dice nuestra razón, nuestra conciencia, con nuestras acciones, con las cosas que realizamos día a día. El problema, o más bien la falta que yo veo en todo esto, es que si bien nos preocupamos de nuestra faceta individual, obviamos totalmente la faceta social de nuestras vidas. (Antes de direccionarnos hasta el tema que nos convoca, la organización y la construcción anárquica en lo cotidiano, queremos hacer una pequeña aclaración).

En el anarquismo, han coexistido dos corrientes históricamente, las que si bien poseen el mismo fin, utilizan medios totalmente contrarios, lo que ha provocado muchas veces el enfrentamiento entre ambos sectores. Hablamos del individualismo y el anarquismo social. Ambas doctrinas siempre se han reivindicado como anarquistas, sin embargo sus variantes radican en la importancia que se le da al individuo frente a la sociedad. Si el anarquismo social valora al individuo, pero entendiéndolo como una ser más de la sociedad, el individualista anárquico cree que la individualidad es superior a cualquier cosa, ya sea religión, estado, partido político, ideología, e incluso la sociedad misma. Estos modos de entender la anarquía, claramente antagonistas, ha provocado el casi quiebre entre ambas ramas, el cual subsiste sin dudas hasta la actualidad.

Si nos remitimos al anarquismo chileno, y en base a lo que he podido aprender en estos años de participación, podemos afirmar que hay tres corrientes que se reivindican como anarquistas: las nombradas en el párrafo anterior, y la plataforma, que es una propuesta de organización elaborada por Nestor Makhno, en la cual se propone un modelo organizativo en el que el individuo se ve totalmente anulado, ya que responde a una dirección central, y en donde los militantes de la organización deben adherirse a un programa político sin cuestionarlo, creando así un Partido Anarquista con direcciones, programa, roles, células y todo aquel híbrido autoritario. En la región chilena, esta rama del anarquismo ha pegado fuerte, a pesar de que haya evolucionado hacia un marxismo radical, dejando de lado el anarquismo (cosa más que esperable si hablamos de métodos partidistas) Ahora, si nos remitimos a las dos ramas principales del anarquismo, es evidente que tanto anarquistas sociales como individuales le tienen terror a la organización; tratan de levantar iniciativas, pero ya sea por lucha de egos, por temor a la participación, por poquísima voluntad o porque les cayó mal lo que dijo tal o cual compañero, las iniciativas anárquicas que apuntan a la organización casi siempre se ven derrotadas, comprobándose así una incapacidad del anarquismo para proyectarse como movimiento revolucionario. Y es que no buscamos ser la vanguardia revolucionaria, tampoco evangelizar a los desposeídos (otro de los miedos absurdos del anarquismo) simplemente deseamos hacernos escuchar, posicionarnos como seres oprimidos y desde nuestras organizaciones avanzar hacia la construcción del anarquismo en lo cotidiano, tan simple como ello.

Pero, ¿Por qué a pesar de todo lo descrito anteriormente, que algo de certeza creo que tiene, no nos organizamos? Creo que se debe a múltiples factores tales como el conformismo, el individualismo mal entendido, la comodidad, el obrar mediante la palabra, no así mediante la acción, el temor a ser autoritarios, a transformarnos en partido político, a no aceptar las críticas que nos pueda hacer une compañere, pero por sobre todo porque no poseemos respeto ni con nosotres ni con nuestres compañeres. Creo sin dudas que para avanzar hacia el fortalecimiento de la organización anárquica (sea bajo la forma que sea, desde grupo de afinidad hasta federación) debemos sentir algo de respeto hacia nuestres compañeres y nuestra organización. Para mí el respeto parte de pequeñas cosas como avisar cuando no se irá a una reunión, el desear que un compañere se mejore en caso de encontrarse mal de salud, el tener la capacidad de criticar algo que dice tal o cual compañere, pero a su vez ser capaz de aceptar las críticas cuando te las hagan, y entender que el compañere que está a tu lado se encuentra en dicho lugar por tus mismas causas: por desear cambiar este mundo podrido sobre el cual vivimos. Si no entendemos eso, podemos irnos al carajo y encerrarnos a hacer la revolución desde Facebook o Twitter, buscando me gusta o retuiteos, compitiendo por el comentario más o menos revolucionario que se publica. Si no creemos que nuestres compañeres de organización se encuentran allí porque quieren cambiar todo esto, remecer el aparente orden social, entonces dejemos de llamarnos anarquistas, paremos la joda.

Pero, ¿Cuál es la relación entre la organización y la construcción anárquica, que es el tema que nos convoca? Es tan simple como entender que los seres humanos poseemos dos facetas claramente definidas: por un lado lo individual y por el otro lo social. Toda persona necesita tiempos de soledad durante su vida, y así mismo, se le hace necesario el relacionarse con otras personas o seres vivientes. El ser humano busca permanentemente este equilibro, que según mis creencias, este equilibrio se alcanza en la plenitud de la vida. Como somos anarquistas, y creemos en la construcción anárquica en el cotidiano, creemos que esta idea debe ser trascendente en todos los ámbitos de nuestra existencia, tanto en nuestra faceta individual como en lo social. Si en la faceta individual nos dedicamos a la lectura, al aprendizaje, a la reflexión, al ejercicio físico y psicológico, a alcanzar una consecuencia entre teoría y práctica, en lo social debemos apuntar a la relación con nuestro entorno, siendo aquí les anarquistas un gran pilar en esta construcción. Para mí, la organización anárquica debe fundarse bajo el deseo de todos sus componentes de crear espacios de libertad, de profundizar la afinidad y así generar una retroalimentación entre todes les compañeres, provocando así el fortalecimiento de la agrupación. Es por esto, que creo que todos los miedos habidos y por haber que poseen les anarquistas a la hora de organizarse, son profudamente infundados y más que ser miedos a caer en contradicciones ideológicas, tiene que ver con que él o la persona anarquista no ha desarrollado suficientemente su faceta individual, no ha logrado despojarse de todas las cadenas que lo han acomplejado durante la vida (cuando te haces anarquista, notas que tu vida es una serie de complejos que no te dejan avanzar), razón por la cual teme a la organización por ser un “preámbulo del autoritarismo”, por temor a que evolucione hacia postulados más reformistas, por temor a que lo o la critiquen, o a actuar como portadores del nuevo evangelio. Si deseamos la proliferación de la organización, entonces trabajemos en nuestra propia individualidad, despojémonos de nuestras cadenas y luchemos con todas nuestras fuerzas, tanto por nosotres como por el compañere que tenemos al lado, para alcanzar la anarquía, para difundir entre todo el mundo las doctrinas anárquicas, que para mí son las más acertadas, por algo las elegí como proyecto de vida y visión revolucionaria.

Y ese es el llamado, compañeras y compañeros, el llamado de un individuo que cree firmemente en la organización, porque entiende que solas y solos bien poco podemos hacer. Necesitamos unirnos, agruparnos, fraternizar, fortalecer la afinidad, ser cómplices, ser amigos y amigas. Lo necesitamos. El mundo está por colapsar, este planeta no da para más, ¿nos quedaremos sentados frente a un computador hablando de revolución, mientras no somos capaces de comprometernos con otres compañeres para levantar proyectos, y de una u otra forma, acercar la anarquía un poquito más a nuestros días? Vida es una sola, recuérdelo usted compañere, y yo no estoy dispuesto a morir sin haber sentido, aunque sea un pequeño instante, el placer que debe ser el vivir en total anarquía.

Escrito por Cristian Battaglia.