solCon mucho agrado y dicha en nuestros corazones, anunciamos la vuelta en papel de El Sol Ácrata, en su edición número 30, correspondiente al mes de Octubre de 2015.

Esta es la primera edición del presente año,  la cual salió luego del gran esfuerzo de los miembros de este equipo editorial.Agradecemos a todas y todos los compañeros que de una u otra forma ayudaron a que este número viera la luz, y esperamos que la regularidad que siempre nos caracterizó vuelva a ser la tónica de esta publicación.

Sin más preámbulos, los invitamos a leer El Sol Ácrata n°30, octubre de 2015.

EDITORIAL:

Amplia cobertura ha tenido la orden emanada desde la Municipalidad de Antofagasta para desalojar 26 campamentos de la ciudad. El oficio firmado por la alcaldesa Karen Rojo, afectaría a 3 mil familias, en su mayoría provenientes de otras regiones de Sudamérica.

Más que profundizar en la fascistoide medida, o en las implicancias de desalojar un campamento en donde reside un famoso cura jesuita, queremos ir más allá. Deseamos ahondar en las causas de la miseria antes que repudiar la medida, mal que mal, si es que se suprime el oficio, ¿acaso se suprimiría la pobreza en la que viven esas 3 mil familias, sin alcantarillado, luz ni servicios básicos? Lamentablemente, en Antofagasta se ha ocultado la pobreza. La comuna está embobada por el boom inmobiliario, por los ingresos de la minería, por los altos sueldos, por las casas grandes del sector sur, por los hermosos departamentos de Avenida Brasil, por lo “top” que resulta tener una alcaldesa joven, que se mantiene siempre arreglada, perfumada, haciéndolas de fiel representante del Antofagasta próspero, de la Dubai de Sudamérica, de los cobredólares a despilfarro… Para dicha de pocos y prejuicio de muchos, los cobredólares solo logran
proliferar en el sector bajo de la ciudad, ya que en los cerros la realidad es contraria: arriba de Avenida Argentina, escondida entre antiguas poblaciones obreras, se nos muestra la verdadera Antofagasta, la de los campamentos insalubres, de la falta de oportunidades, de la droga, de los sueldos miserables y empleos indignos; la de la lucha diaria por comer, asearse, vivir dignamente. Y es que esa es la dualidad que se vive en esta ciudad: la opulencia y por el otro la miseria, el lujo y la carencia, en la costa la felicidad y en los cerros la tristeza.

No nos da impotencia la medida de la municipalidad: es esperable que el gobierno local intente ocultar todo esto, más ahora que se avecinan elecciones. Lo que nos da impotencia y rabia, es que se muestre a Antofagasta como un ejemplo ante Chile y Sudamérica, es que se hable del PIB regional, que se lo compare con países desarrollados, siendo que aquí vivimos en una de las zonas más saturadas del país por la contaminación en el aire y en el agua. Y nos hablan del desarrollo de Antofagasta, nos hablan de los autos de lujo, del club de golf exclusivo, de las grandes casas. Desarrollo, bienestar, ¿es acaso símbolo de desarrollo el dejar en la calle a 3 mil familias, el exigir deportaciones masivas? Si ese es el desarrollo del cual nos hablan, declaramos que nos hacemos a un lado de aquel, y lucharemos con todas nuestras fuerzas para que de una vez por todas se muestre al mundo la otra Antofagasta, la que en un par de semanas más probablemente sea atacada por la otra Antofagasta, aquella que se ve zreflejada en Karen Rojo y en toda la decadente sociedad alta de La Perla del Norte.

GRUPO EL SOL ÁCRATA, OCTUBRE DE 2015.

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