IMG_0981Manifestaciones, cortes de camino, marchas por las calles de la ciudad y asambleas, marcaron la tónica en el primer día de paralización de los y las trabajadoras contratistas de Codelco en la ciudad de Calama.

Más de tres mil trabajadores hicieron eco al llamado de la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) a paro indefinido, esto con el objetivo de establecer una mesa de diálogo con la empresa estatal, para así establecer nuevos términos dentro del Acuerdo Marco.

La movilización fue declarada el pasado lunes 27, en medio de una asamblea abierta e el frotis de la CUT El Loa, a la cual asistieron dos mil trabajadores y trabajadoras. La reunión comenzó con un minuto de silencio en memoria de Nelson Quichillao, trabajador asesinado por los pacos en El Salvador el pasado jueves 23, en medio de las manifestaciones contratistas. Luego de esto, se informaron las novedades acontecidas en los últimos días, para finalmente declarar el paro indefinido en las cuatro divisiones de Codelco Norte (Chuquicamata, Ministro Hales, Radomiro Tomic y Gabriela Mistral). La asamblea concluyó con una marcha por las calles de la ciudad.

EL PRIMER DÍA DE PARO

A partir de las cuatro de la mañana, comenzaron las movilizaciones de los y las trabajadoras contratistas. El objetivo era detener la producción en todas las divisiones de Codelco Norte. Se produjeron pequeñas escaramuzas con los pacos en la madrugada, mostrando estos permanente hostilidad, a pesar de los deseos de los trabajadores por evitar el conflicto con las fuerzas de orden. Avanzada la noche, comenzaron los primeros cortes de ruta, siendo el acontecido en Avenida Balmaceda el más significativo, esto por ser el principal acceso a Chuquicamata. El tránsito estuvo suspendido hasta bien avanzada la tarde.

Mientras esto ocurría, otro grupo de contratistas se autoconvocó en las afueras de la CUT, generándose una concentración de alrededor de mil personas. Estos iniciaron una marcha a las 8 de la mañana, buscando juntarse con los compañeros que ya se movilizaban desde la madrugada. El punto de encuentro fue Avenida Grau, que lleva al camino hacia Radomiro Tomic. Luego de bloquear por algunos minutos la calle, la masa de tres mil manifestantes continuó marchando por las calles de la ciudad. Algo destacable fue el evidente repliegue de los pacos hacia el edificio Corporativo de Codelco, mostrándose asustados ante la masa de trabajadoras y trabajadores.

La marcha avanzó por Granaderos, principal avenida de la ciudad, concluyendo en la CUT, para luego mantenerse en concentración en sus afueras. En paralelo, en el interior de la sede, se ofreció un desayuno para todos los trabajadores autogestionado por estos mismos, demostrando así que la organización de los trabajadores trasciende a cualquier movilización.

En paralelo a esto, 300 trabajadores bloqueaban la subida a Chuquicamata. En el lugar se encendieron barricadas y se bloqueó la ruta, lográndose así el objetivo de impedir la subida de operarios a sus distintas faenas. La policía acudió al lugar con un gran contingente, sin embargo producto de la pasividad de los y las contratistas, no se produjeron mayores altercados.

Al término de la jornada se constató que las cuatro divisiones de Codelco Norte habían visto alteradas sus cadenas de producción, siendo Chuquicamata la mayor afectada, no produciendo ningún gramo de cobre en este día, resultando así exitosa la movilización.

LOS MEDIOS TRADICIONALES MIENTEN

Desde la prensa burguesa se ha informado poco o nada sobre el paro de los trabajadores contratistas del cobre. TVN habló sobre un posible desabastecimiento en El Salvador. Este mismo canal, en una pequeña noticia de solo un par de minutos, cubrió la movilización en Calama, realzando la quema de una camioneta y la toma de buses para abandonarlos en la calle, todo esto con el claro objetivo de criminalizar la movilización de los y las contratistas, tratando así de instalar en la opinión pública un clima de caos y de desorden. Además, no podemos obviar la evidente caricaturización de los y las manifestantes, mostrándolos como violentistas y no como lo que son, trabajadores y trabajadoras que se encuentran protestando para exigir un mayor bienestar en sus vidas.

Cabe destacar que las y los contratistas manifestaron que no depondrían el paro, esperándose una radicalización del conflicto si es que Codelco no da una respuesta satisfactoria.