5891782260_33901b08beHoy se celebra la primera junta de gobierno, la misma en la que se le juró fidelidad al Rey Fernando VII. En esa junta estaban los aristócratas, mientras que los rotos les cuidábamos los fundos. Luego llegó la fiebre independentista, y ahí esos mismos aristócratas se voltearon la chaqueta e hicieron propaganda por la Independencia. Hubo una Guerra, que con intervalos pequeños de paz duró casi 4 años, y ahí los rotos estuvimos de nuevo peleando y masacrándonos entre nosotros. Lo único que nos diferenciaba era que algunos eramos patriotas y otros fieles a la corona. Llegó la Independencia y nos devolvimos a los fundos. De trabajarle al español pasamos a tener patrones chilenos. No cambió en nada nuestra situación. A medida que fue avanzando la historia, siempre los rotos fuimos los que pusimos el pecho a las balas. Las guerras civiles de 1830, 1851, 1859 y 1891 vieron correr nuestra sangre. Siempre defendiendo a los patrones, sin importar si eran liberales o conservadores, ambos nos explotaban. También tuvimos que ir a finarnos pal norte. A Perú nos mandaron dos veces: en 1838 y en 1879. En ambas ocasiones ni siquiera peleamos por los patrones chilenos, ahora eran oligarcas de Inglaterra a los que defendíamos. Tuvimos que matarnos con nuestros hermanos del norte, igual de rotos y pobres, solo por un odio estúpido que nos inculcaban los de arriba. Ahh, se me olvidaba, tenemos las manos manchadas de sangre mapuche, porque nosotros tuvimos que ir a “pacificar la araucanía”. Nuestros propios antepasados, nuestra sangre araucana, asesinada por las manos brutas que le sirven al patrón.

Así ha sido durante toda la historia, los rotos chilenos hemos hecho el trabajo sucio y ellos, los burgueses, se han quedado ahí, sin sufrir la amputación de una pata o algo así. Siempre le hemos servido a ellos. Aunque hemos peleado por muchos años, no hemos visto ningún rastro de aquello que denominan “Independencia”. Incluso, la patria, esa que nos dicen que amemos a toda costa, nos ha tratado como la mierda. Morimos por ella, pero cuando queremos un poco de pan, nos mata. Así fue en Iquique en 1907, cuando los burgueses de allá no soportaron ver como la rotá bajaba desde la pampa y mandaron a los milicos a asesinarnos. Así fue durante el terror momio de Pinochet y así ha sido ahora en democracia.

Los rotos no tenemos nada que celebrar, al contrario, nos da asco esta fecha. No andaremos como weones tomando chicha y vino ni comeremos asaos de mierda. Que celebren ellos, los patrones… Acá por estos lados, en el bajo pueblo, no hay ningún motivo para estar contentos.

Cristian Battaglia.