1280px-Allende_supportersYa se cumplen 40 años desde que el fascismo golpeara la mesa en esta región del mundo e implantara su ideología a sangre y fuego. En las páginas de la historia están los/as miles de mujeres, hombres, niños y niñas (si, la dictadura también torturó a niños/as) ejecutados/as por el terror momio, y también entre toda esta historia aparece la izquierda política con su afán victimizador permanente. Pero, ¿porque los partidos de izquierda tienden a victimizarse, eludiendo su responsabilidad en torno al quiebre democrático, siendo que jamás apoyaron al pueblo que deseaba pelear por su pedazo de pan?

En la región chilena, en los meses previos al golpe los ánimos estaban caldeados. Se nos ha hecho creer que todo se reducía en aquel entonces a un conflicto de ideologías: por un lado el marxismo y por el otro el imperialismo. Pero no, no era así el contexto de entonces, porque tanto el marxismo como el imperialismo estaban unidos, estrechamente, para aniquilar cualquier intento de autonomía que naciera desde el pueblo. Los cordones industriales y las tomas de fundo en el campo son un claro ejemplo de esto: el pueblo, cansado de la indecisión y burocracia de la Unidad Popular, de la falta de decisión del MIR y de las falsas promesas, empezó a formar organismos autónomos al estado, para así avanzar un paso más hacia el enfrentamiento con los opresores.

Por esto creemos que la clase política en general, y el estado en particular, son los responsables del Golpe Militar de 1973. La clase dominante, para calmar las ansias revolucionarias de los sectores oprimidos, vio en Allende un bálsamo para estancar los movimientos sociales, y al no resultarle esto, porque los oprimidos se dieron cuenta (sin ayuda de ninguna ideología) de lo inútil que eran los gobiernos, recurrió a un Golpe de Estado como última medida para proteger sus intereses. Por algo Allende no le dio las armas a aquellos que deseaban el enfrentamiento directo con el fascismo. Por algo bajo el gobierno de la Unidad Popular se permitió por parte del ejército allanamientos a todo aquel que resultara “sospechoso de tener armas”. Si hasta en los cementerios se metieron los milicos a buscar armas.

En fin, el recordar todo esto nos produce dolor, por las torturas y el sufrimiento, por los cuerpos que aún no se encuentran, pero también por no aprovechar aquella generación dorada que estaba dispuesta a todo, a dejar su vida por la construcción de un mundo más justo, sin explotación y con oportunidades para todos. La UP le regaló el país a los milicos, los jerarcas del gobierno de Allende escaparon, así como lo hicieron los máximos dirigentes de los partidos de izquierda y el pueblo, el “carne de cañon” del marxismo fue el que sufrió la dictadura. Nuestra memoria va para ellos, no para la Unidad Popular.

Escrito por Cristian Battaglia.

Publicado en El Sol Ácrata N° 19, septiembre de 2013.