DICTADURA-CHILE-PINOCHET

Si hacemos un retroceso en el tiempo, suficiente como para transportarnos hace 40 años, podemos ver que la sociedad chilena se encontraba totalmente polarizada. Por un lado el pueblo con sus sueños revolucionarios y múltiples organizaciones que abusaban de esto (MIR, PC, PS y la unidad Popular en general), y por otro el fascismo, con sus medidas de sabotaje, grupos de choque y partidos políticos (Partido Nacional y Democracia Cristiana). Los enfrentamientos entre obreros y jefes se sucedían día a día en las fábricas, en el campo eran altas las rencillas entre el campesinado y los latifundstas. En las ciudades, jóvenes pobladores peleaban cuerpo a cuerpo con universitarios del barrio alto, es decir, la “lucha de clases”, tal como la proponía el marxismo, estaba en una etapa aguda.

Siendo mayoritario el marxismo en los movimientos sociales, era esperable que todo desencadenara en una guerra civil. Sin embargo aquello nunca sucedió, lo que es algo simpático, siendo que el ejecutivo era controlado, supuestamente, por una avanzada de izquierda, teniendo como contraparte a la oficialidad de las Fuerzas Armadas, mayoritariamente derechistas.

Con todo este análisis previo, podemos hacernos la pregunta: ¿como el fascismo se adueñó del país tan fácilmente, sin mayor resistencia y con un número de bajas menor a un centenar?, ¿que pasó con el gobierno de avanzada, ese que hablaba de revolución, de la justicia social incluso, de la lucha de clases? ¿donde estuvieron las organizaciones que deseaban “fundar un ejército popular”, tal como lo planteaba el MIR? Estas preguntas tienen una sola respuesta: no existían, simplemente estaban usando a las personas, a sus sueños de una vida mejor, para sus propios intereses. Allende le entregó el país en bandeja a la CIA. El comité central del MIR, que tanto se llenaba la boca con el enfrentamiento de clases, dejó a todos sus militantes abandonados, a la merced del terror momio. Para que hablar del Partido Comunista y Socialista, pareciera que sus dirigentes tenían los boletos de avión guardaditos hacía mucho tiempo.

Hoy, como anarquistas vemos todo ese tiempo con algo de pena y dolor, más que nada porque se dejó morir al pueblo impunemente. Los miles de desaparecidos y asesinados por la Dictadura ni siquiera tuvieron oportunidad alguna de defender su vida en igualdad de condiciones, y esto no es culpa totalmente de la Dictadura, sino que de la inoperancia de la Unidad Popular y de la politiquería de entonces en general. Jugaron con las ilusiones de un país entero para satisfacer sus intereses.

En este mes recordamos a los Cordones Industriales, al obrerx anónimx que lucho a ojos cerrados por la Revolución (aunque el concepto de revolución de entonces haya sido errado), al militante de cualquier partido u organización que sufrió el rigor de la represión, a lxs pobladorxs masacradxs los días posteriores al Golpe. En general, hoy recordamos al pueblo mismo, a ese que luchó y dio su vida por algo que creía justo, aunque tengamos profundas diferencias ideológicas con la izquierda y el marxismo en general. No nos interesa Allende ni la cúpula de la UP, ellos eran parte del enemigo y esa es la principal lección que debemos sacar de todo esto.

11 DE SEPTIEMBRE: A CONMEMORAR A TODXS LOS CAÍDXS, YA SEA EN DEMOCRACIA COMO EN DICTADURA.

NI OLVIDO NI PERDÓN

EN GUERRA CONTRA EL ESTADO Y EL CAPITAL, A DESTRUIR LA AUTORIDAD.

Grupo El Sol Ácrata.

2 de septiembre de 2013.