trabaj

Compañeros y compañeras productoras de la riqueza del burgués, a ustedes me dirijo: Vosotros, que sois los que sufren día a día de la explotación laboral, que sois aquellos que deben hacer jornadas interminables de trabajo, muchas de ellas que sobrepasan las 10 horas continuas, ustedes que reciben mes a mes un sueldo miserable que no alcanza para nada, que son explotados por las AFP e isapres y por el sistema en general, les pregunto: ¿porque no se rebelan contra sus patrones?

Antes de que me respondan con los argumentos típicos (podemos quedar sin trabajo), permítanme responderles yo a ustedes. Los obreros, no se rebelan contra el patrón porque son cómodos, a ustedes les gusta el ser parte de aquella masa trabajadora que produce para otros y no obtiene nada. Por algo reproducen las mismas lógicas del capitalismo (competencia, individualismo burgués, machismo, xenofobia, nacionalismo, homofobia, entre otros), porque se sienten satisfechos con la situación en la que están. Les gusta el trabajarle a un patrón de apellido impronunciable, que vive en palacios inmensos, construidos con los años de esfuerzo de miles de asalariados.

Claro que siento rabia al escribir estas líneas. Me molesta el ver a toda la masa inerte, que no piensa en nada, que no reclama nada, que no exige nunca sus derechos, que es capaz de ser humillada a mas no poder, por un aumento de suelto o por el contrario, por un acenso del jefe. Ya he escuchado a varios obreros sentirse orgullosos cuando el patrón los asciende de puesto y valora el trabajo que hacen. ¡A mí me daría vergüenza el ser felicitado por un jefe, el mismo que me explota día a día, el mismo que me roba la vida, el mismo que es mi enemigo natural! Me da impotencia el ver que la clase obrera se moviliza solo cuando hay de por medio un bono, que si bien puede ayudar, no es la solución a nuestros problemas. Me dan mucha más pena aquellos que ni siquiera salen a protestar por un bono y que prefieren seguir en sus puestos de trabajo, hostigando así la huelga de sus compañeros, que aunque tenga un fin mísero como lo es un bono, es una huelga de todos modos.

Me dan impotencia trabajadores, me da pena ver a su rebaño inerte, preparado para ir a la fábrica, para servir a esa gran máquina llamada capitalismo, la misma que es capaz de deshacerse de ustedes cuando ya no sirven.

Y sí, ustedes son culpables de la situación en la que estamos actualmente, así como tienen gran culpa los empresarios. Por eso mismo, los llamo a que luchen, peleen por su vida, por su dignidad y por hacer un mundo nuevo, pero no lo hagan desde su posición de clase trabajadora, no. Si quieren cambiar las cosas, cámbienlas, pero desde la conciencia de todo ser humano que merece ser libre y vivir una vida plena.

Escrito por Cristian Battaglia.

Publicado en El Sol Ácrata N°18 (agosto de 2013).