asamblea_constituyenteDesde hace mucho tiempo la izquierda está levantando la voz, con el objetivo de pedir una Asamblea Constituyente para así poner fin a la Constitución pinochetista. El principal argumento que se dicta a favor de esta demanda, es que por medio de una Constituyente el pueblo podrá poner sus necesidades y exigencias en la Carta Magna, creando así un estado más justo. Sin embargo, creemos que la Asamblea no resolvería en nada el problema de la segregación social, al contrario, lo profundizaría aún más.

Si se crea una Constitución más progresista, lo único que se lograría es esconder bajo la alfombra todas las problemáticas laborales, educacionales, sociales y económicas. Una nueva constitución no eliminaría la disyuntiva patrón-obrero, no crearía a seres más libres, no eliminaría las cárceles hechas para enclaustrar a todo luchador social, no acabaría con el abuso de la Banca y de la Bolsa de Comercio, pero lo más importante: una Constitución nueva no acabaría con la explotación, ni con el poder y ni con la autoridad. Aunque sea más social la Carta Magna, seguirá existiendo el Congreso, La Moneda, las elecciones y la clase política, es decir, se mantendrían en pie las instituciones encargadas de reprimir y someter a las personas. La clase burguesa no se vería afectada con una Asamblea Constituyente, por el contrario, en ella hallaría un nuevo soporte para afirmar aún más sus instituciones siniestras. Es por esto que consideramos que ninguna constitución está del lado de los derechos del pueblo, ni aquí, ni en Cuba, ni mucho menos en Estados Unidos.

Las Asambleas Constituyentes son el camino por el cual la burguesía guía a los movimientos sociales, ya que así logra desinflar la efervescencia popular. Podemos poner ejemplos de muchos casos, tales como en Venezuela o Chile durante la Unidad Popular, ya que se evidencia claramente que en dichos países la clase capitalista halló una salida a sus problemáticas a través de un gobierno progresista, el mismo que se encargó de frenar los movimientos sociales, y muchas veces reprimirlos. Por esto es que no creemos en una nueva Carta Fundamental, y tampoco lucharemos por ella.

Escrito por Pancho Proletario.

Publicado en El Sol Ácrata N°18 (agosto de 2013).