20060722022000-tiempos-modernosCharlot empieza, trabajando en una industria de obrero. Las condiciones son penosas: tanto físicas (trabajo continuo durante horas, poco remunerado), como psicológicas (el hombre es tratado como una máquina más en la producción, el trabajo en sí no tiene ningún incentivo, y son tratados de forma vejatoria. Hay en esta parte de la película numerosos gags como el que le pica y al arrascarse provoca la distorsión de la cadena, y otro en el que inventan una máquina para comer, para intentar conseguir el mayor beneficio (ya que la hora de la comida disminuye el rendimiento total). Charlot, a causa de ese trabajo continuo e inhumano, le da un ataque de locura y le tienen que ingresar en un manicomio. Al poco tiempo sale a la calle y se encuentra (una vez curado del ataque de nervios), sin empleo y sin un lugar donde vivir ni nadie a quien acudir. Quizás sea esto por lo que, recordando esta situación en el futuro y en la cárcel sepa valorar la alegría que da tener alguien al lado e intentar superar juntos los problemas.

Más tarde conoce a otra vagabunda con la que compartirá sus casi siempre desgracias y algunas alegrías. Esta está interpretada por la que será su compañera dentro y fuera del rodaje: Paulette Goddard. Con ella vive el hambre, la espera de ella cuando él regresa a la cárcel, el trabajo de él como guarda de seguridad en unos grandes almacenes, el empleo en un garito de espectáculos y la ilusión de una vida nueva, cercana pero sobretodo digna.