En este libro, el autor deja en descubierto cuáles son las intenciones de quienes detentan el poder que por medio de ONGs, la cultura oficial del castigo y la “guerra contra el terrorismo” a influenciado fuertemente a movimientos feministas, ecologistas, anticapitalistas, etc., normalizando la no violencia y el ciudadanismo.

Para esto Peter Gederloos comienza contrastando algunos de los hechos históricos favoritos manipulados por los pacifistas como la independencia india, los movimientos antibélicos de Estados Unidos, Martin Luther King, etc.

Debemos aceptar, siendo realistas, que la revolución es una guerra social, no porque nos guste la guerra, si no porque reconocemos que el status quo es una guerra de baja intensidad y desafiar al Estado tiene como resultado una intensificación de esta guerra. Debemos aceptar también que la revolución precisa del conflicto interpersonal, porque ciertas clases de personas están empeñadas en defender las instituciones centralizadoras que debemos destruir. La gente que sigue deshumanizándose a sí misma actuando como agentes de la ley y del orden deben ser derrotados por cualquier medio que sea necesario, hasta que ya no puedan impedir la realización autónoma de nuestras necesidades.

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