Reading-Coca-LeavesEl presente articulito es la primera parte de una larga reflexión que he anidado desde hace mucho tiempo. Esta reflexión no es tomando a Frazier, Malinowsky o Levi-Strauss otrora paradigmas de la antropología, sino que es considerando las aportaciones antropológicas y geográficas de los hermanos Reclus y las históricas de Kropotkin revitalizando entonces el entendimiento humano asociativo como una búsqueda de la libertad y no de sometimiento. Salud y Libertad!

Por Cristian Del Castillo

Calama se enmarca en una macroregión conocida como andina correspondiéndose en el extremo austral de la misma, las que poco o nada se corresponden con las actuales divisiones territoriales nacionales. Geográficamente se corresponde con la puna sur andina, políticamente es una repartición arbitraria entre chilenos, argentinos, bolivianos y peruanos. Las primeras ocupaciones humanas las encontramos a fines del periodo paleoindio (10.000 antes del presente) que de acuerdo a los hallazgos arqueológicos y paleontológicos, esta región fue producto de un novedoso sistema de apropiación humana conocida como estacional, o sea trashumantes, los cuales aprovechaban tenazmente y por estaciones los recursos de la costa, los valles intermedios, el altiplano y la puna, y que no solo se desarrollaban por esta pendiente de la cordillera de los andes sino que también transandino y que descendían hacia las yungas. Así durante la estación seca (otoño-invierno) se aprovechan los recursos costeros y fluviales, para que luego hacia la estación lluviosa (primavera-verano) se fuera subiendo progresivamente aprovechando los ricos pastos y las manadas de llamas, guanacos, vicuñas etc. De este modo los habitantes originarios de los andes desarrollaron un intimo e imbricado circuito migratorio, desde las alturas de Quito hasta el desierto de Atacama. Estas sociedades semi-nomadas desarrollaron tal conocimiento del sistema socio-geográfico andino que desarrollaron un nutrido comercio y que convergía en pequeños asentamientos agrícolas, gracias a este patrón de ocupación humana que llevaría varios cientos de años de conocimiento e interpretación del complejo sistema socio-ambiental. La propiedad por entonces no tenía sentido alguno, los recursos y el acceso a estos, estaba asegurado para todos por igual, la libertad positiva que se desarrollo a modo de agrupaciones de tribus o clanes familiares permitió el desarrollo e introducción de técnicas que llevaron a domesticar las plantas y luego los animales, desarrollándose para ello sofisticadas técnicas de hibridación de semillas para su adaptación a la altura y la sequedad, para ello y gracias al esfuerzo colectivo se dispuso de canalizaciones que permitió la irrigación continua en ásperas quebradas y valles aparentemente infértiles, así progresivamente las comunidades se fueron asentando y transformando el paisaje en un territorio dominado por comunidades agrícola-ganaderas basadas en el parentesco y la familia extendida, en cuanto al uso de la tierra de cultivo y de pastoreo, así se constituyo la población atacameña la cual no tuvo como núcleo una ciudad fuerte o un centro ceremonial, si no que tuvo por capital San Pedro de Atacama, la cual era un eje comercial que vinculaba a Tucumán con las costas del Pacifico, y que a su vez se vinculaba cada vez más estrechamente con otros centros urbanísticos como Caral, Nazca y Tiwanaku, con estos últimos se vivieron los primeros conflictos derivados de las distintas preferencias por tal o cual deidad y que lamentablemente tenía un clero que demandaba tributo. Gracias a tiwanaku el Inti se volvió hegemónico y la puna de Atacama entraría en su órbita, pronto el gran centro sagrado envió colonos Aimara, los cuales dominaran el gran circuito comercial sur andino, debido a esto último se precipito la construcción de pucaras o ciudadelas fortificadas en las escarpadas laderas de los cerros y que geopolíticamente dominaban estratégicamente el curso de las aguas y el destino de los valles (Lasana, Solor, Catarpe, Sequitor etc.) así las sinuosas quebradas por donde serpenteaba el río Loa, Salado, San Pedro etc. Se fue llenando de estos pucaras. Tras la caída del horizonte Tiwanaku los distintos señoríos o privilegiados de Tiawanaku se pelearon los unos contra los otros para establecer una suerte de hegemonía, la cual no es posible establecer si efectivamente se dio o no, de este modo Aimaras y Atacameños controlaron en distintas porciones la puna. Luego estos señoríos debieron rearticular a criterio distintos tipos de relaciones de intercambio económico entre los pucaras, las zonas de pastoreo y de agricultura, reorganizando de este modo dicho circuito comercial andino el cual podemos señalar que existía en forma de inmensas caravanas.

Lamentablemente esta proliferación descentralizada y anárquica se vería nuevamente interrumpida por la irrupción y expansión del agresivo Imperio Inca, el cual rápidamente domino las comarcas legadas por Tiwanaku, ya fuera por los principios de la guerra o de la colonización el imperio inca establecido en los márgenes del Titi-caca se expandió siguiendo las sinuosas altitudes de los Andes desde Quito al valle del Aconcagua. Estableciendo un riguroso control censal de los recursos habidos y de sus habitantes para su explotación, así los súbditos del inca deberían pagar en años de servicios en obras públicas a su Inca, mientras que las comunidades agrícolas agrupadas en los Ayllus lo deberían hacer en un porcentaje de lo producido, la racionalidad de la explotación natural del territorio se vería profundamente trastocada al ser centralizada en el Cuzco, paradójicamente esta transformación pareciera no haber afectado mayormente a las poblaciones locales puesto la eficiencia que habían tenido los incas al trazar y establecer el sistema de carreteras, de acopios de granos y de edificios administrativos y ceremoniales que había logrado el imperio por medio del establecimiento de Chasquis, posadas y tambos. Los ingenieros del Inca volcaron sus conocimientos a estas comunidades perfeccionando el sistema de andenes para la producción agrícola así como el de canalización de los cursos de aguas. Gracias a esta rearticulación del sistema andino es que podemos hablar del Tawantinsuyo, un gran sistema vivo que tenia por origen el aparentemente agreste paisaje cordillerano de los andes. En el collasuyo (andes del sur) el Inca respeto la organización comunitaria de la producción de los ayllus, pero lamentablemente debían tributar a la parasitaria corte de sacerdotes, además la mayoría de los jóvenes arrancados de sus hogares jamás volvían del extenuante trabajo al servicio del inca, esta lógica de uso de los pisos ecológicos y de los circuitos de caravanas comerciales vendrían a sufrir un abrupto fin cuando en el ocaso descendieron los dioses barbados.

Publicado en El Sol Ácrata N°7, septiembre de 2012.