Momentos y decisiones

Desde que nacemos hasta que morimos nuestras vidas están compuestas por dos acciones que determinan nuestros caminos, las decisiones que se toman y las que no.

Más de alguna vez cuando pequeño nos dijeron frente a un momento vergonzoso “hijo vergüenza hay que tener para robar”, así muchas veces en el supermercado cuando tenía ganas de guardar en mi bolsillo un chocolate, recordaba esa frase y decidía no hacerlo, hasta que después descubres que el supermercado no siente mucha vergüenza al tener cajeros/as trabajando largas horas al día de lunes a sábado, descontando de su sueldo las perdidas, ni tampoco pagando el sueldo mínimo a la mitad del personal que sustenta sus ganancias , ni tampoco al poner en altos precios los alimentos que ellos deciden que puedes comer y es en ese momento cuando decides dejar la vergüenza y RECUPERAR.
Más de algún rebelde cuando niño se formó en el patio de su colegio, tomo distancia, se paró frente a una bandera y a todo pulmón entono el himno nacional y en más de un 27 de abril lo hicieron frente a un paco, pero es solo hasta que descubres la historia de Chile cuando ves el daño que causa el patriotismo y solo hasta que te sientas en círculo a conversar en un taller de tu pobla frente a alguien igual que tu cuando descubres que la educación es entretenida.

En ciertos momentos después de haber experimentado bajo un conocimiento lo contrario a lo impuesto tomamos decisiones que nos definen como personas en contra de lo establecido.

Dentro de esta gran masa de gente llamada población solo algunos pueden y son capaces de desarrollar una visión distinta como esta, son muy pocos los que se cuestionan el significado de la vida, algunos se conforman con el ritmo de la ciudad y seguir la cadena del progreso, estudiar, trabajar, comprar, comprar y divertirse.

Y es precisamente en este punto donde a muchos de nosotros el sistema nos mete un golazo, la diversión es uno de los mejores negocios que tiene el capitalismo, rara vez veras un casino vacío, o un estreno en cines sin gente, un partido clásico sin hinchas, ni un parque de diversiones sin niños. Si bien todos estos lugares para algunos pueden ser entretención de adinerados no existe mucha diferencia entre esto y lo que hacemos para desaparecer un momento de este asqueroso sistema y divertirnos.

Sin tener los ánimos de juzgar el carrete ni el consumo, pensemos un instante cuando esta decisión se transforma en todos los momentos.

Haciendo solo un pequeño cálculo matemático pensemos cuantos recursos son gastados en sustancias de “liberación”, si bien todo en el comercio vale dinero tomemos el ejemplo de lo más preferible por los consumidores para divertirse, una botella de chela 1L ($800.-), ingenuamente pensemos en un carrete con cuatro de estas cada sábado ($800 * 4 = $3.200) esto por cuatro sábado del mes ($12.800) agreguemos una máquina de 5 por cada sábado (5000 * 4 = $20.000.-) en un carrete de solo los sábados al mes tendríamos $32.800.- lo suficiente para sacar el total de copias impresas de El Amanecer y de El Sol Ácrata.

Que no te duerman los somníferos del sistema y que el consumo no te consuma, la mayoría de las reuniones para confeccionar El Sol Ácrata estuvo acompañada de su buen caño

SALUD & ANARQUÍA.

Por Miguel Arcangel Rosigna.

Publicado en El Sol Ácrata N°10, Diciembre de 2012.