Con más de 30 detenidos culminó el paro comunal convocado por la asamblea ciudadana. La movilización tenía como objetivo parar la producción de cobre y conmemorar el tercer aniversario del inicio de las movilizaciones en Calama. El paro, convocado para el día 29 de agosto, en un principio contó con el apoyo de los gremios del transporte, tales como los colectiveros, las micros, los camioneros y fleteros, sin embargo solo estos últimos se sumaron a la lucha del pueblo calameño. Esta actitud de los gremios del transporte es deplorable, en le medida que defienden sus intereses al iniciar un diálogo con el gobierno en paralelo a la Asamblea Ciudadana. También destacar que las ferias libres tampoco se sumaron a las movilizaciones, así como se notó poca presencia de los sindicatos mineros de Codelco Chuquicamata.

A pesar de todos estos entes que negaron el apoyo a Calama, la movilización se ha considerado exitosa. Todo se inició a las 12 de la noche del 29 de agosto. Si bien en un principio todo se veía normal, la detención de 4 compañeros y compañeras en la madrugada, al ser sorprendidos encendiendo barricadas, daba el aviso que este día no se caracterizaría por la tranquilidad imperante en esta zona.

COMIENZA EL ASCENSO.

A eso de las 10 de la mañana comenzó la concentración en Prat con Balmaceda, a un costado del nuevo Hospital de Calama y a solo unos pasos de la línea férrea, la misma por donde sale el cobre hacia el extranjero. Poco a poco la gente llegó y la masa se hacía visible a muchas cuadras de distancia. Los y las estudiantes destacaron con su presencia, siendo más de 1000 los y las secundarias que adhirieron a la marcha. Compañeras y compañeros del Luis Cruz Martínez, del Eleuterio Ramírez, del B-10 y de colegios particulares, se hicieron notar con su colorido y alegría. También se hicieron presentes los y las universitarias. Desde Antofagasta llegó un bus con casi 20 estudiantes de la Universidad Católica del Norte y de la Universidad de Antofagasta, quienes, entendiendo que las demandas estudiantiles tienen directa relación con las demandas del pueblo calameño, decidieron sacrificar un día de estudios y apoyar el paro comunal, a pesar de pertenecer a otra ciudad. La caminata se inició a las 11 de la mañana, con casi 2000 personas, número que fue aumentando a medida que avanzaba la jornada, estimándose finalmente en 4000 los asistentes a la histórica movilización. Familias, estudiantes, agrupaciones vecinales, sindicatos agrupados en la Confederación de Trabajadores del Cobre, la CUT, las agrupaciones indígenas, jóvenes, ancianos, incluso un perro Gran Danés fueron los asistentes principales a esta movilización. Si bien la temperatura promedio del día fue de 27 grados a la sombra, el viento característico de la pampa, pero principalmente el entusiasmo de los manifestantes, ayudaron a que el clima no fuera un factor negativo.

Al llegar al sector de la mina Ministro Hales, la masa empezó el descenso a Calama, sin embargo un grupo importante de pobladores y estudiantes, se descolgó de la marcha e inició el bloqueo de caminos. Casi 500 personas iniciaron el bloqueo llenando de piedras la carretera a Chuquicamata y encendiendo barricadas ante la mirada atenta de Carabineros. El taco ya se hacía kilométrico. Buses, autos particulares y camiones se vieron estancados en medio del desierto, debido a la valiente acción del pueblo calameño al bloquear con sus manos la carretera. Luego de casi media hora la masa inició el descenso a Calama, haciendo notar que seguían con intenciones de luchar. La estela de la marcha se veía reflejada en miles de piedras, objetos contundentes, señalética, barricadas, e incluso el intento de mover un poste de luz explicaba el entusiasmo de los y las calameñas de luchar por sus demandas. Todo era alegría y felicidad, daba gusto presenciar aquel momento histórico. A eso de las 14 horas los primeros manifestantes comenzaban a entrar a Calama. Desde los balcones y sus puertas, el pueblo salió a saludar a los y las manifestantes, muchos de ellos apoyando con una bandera, sacando fotos con sus hijos y los más solidarios
brindando un poco de agua a todo aquel que la deseara, ya que el sol a esa hora pegaba fuerte. La nota cómica de la jornada ocurrió cuando un compañero encontró una taza de baño a un costado de la calle, ante lo cual decidió ponerla en medio de Avenida Granaderos mientras gritaba improperios en contra del estado y del gobierno, todo esto entre la risa desbordante de la gente. Al llegar a Granaderos con Central Sur la gente encaró a un motorista, al sindicarlo como sapo al servicio de carabineros. Luego de un diálogo tenso, el motorista abandonó el lugar, no sin antes recibir la lluvia de insultos por parte de los espectadores de la escena.

La marcha concluyó el Central Sur, donde el camión que encabezaba la marcha sirvió de escenario improvisado. Allí tomaron la palabra múltiples personalidades, para finalizar la jornada con el himno de Calama.
Sin embargo la marcha no estuvo exenta de lo que ya era casi un hecho, la represión. Los últimos marchistas que quedaban se encaminaban hacia las líneas del tren, alentados por las personas que tomaron la voz, marchando con tranquilidad y entre sonrisas por lo vivido con anterioridad, de la nada aparecieron los pacos iniciando así la represión violenta y sin control, con los guanacos, sin interesarles que entre las personas asistentes se encontraban mujeres, niños, ancianos; dispersaron y tomaron presos a algunos de los asistentes con desmedida violencia, inclusive hubo discusiones con la prensa quienes también sufrieron con las lacrimógenas y los chorros del guanaco. Más tarde un grupo de compañeros hicieron cortes en las vías del tren, colocando piedras en esta ante la vista de los pacos. El día culmino con una treintena de detenidos, en la comisaria también se vivió el enojo del pueblo calameño quienes estaban muy acostumbrados a las marchas pacificas, siendo esta la excepción.
La Asamblea Ciudadana pronunció que esta será la última movilización antes de las elecciones, decisión que ha sido repudiada por la ciudadanía, ya que se entiende que el circo electoral no tiene nada que ver con el movimiento social calameño, por lo cual ya se ha anunciado por parte de múltiples agrupaciones que esta decisión aún no está tomada y que será objeto de estudio durante las próximas semanas, si mal que mal, la revuelta llegó, y ningún proceso eleccionario logrará frenar las ansias del pueblo calameño por luchar.
El pueblo está enojado, si no siguen tomando en cuenta el gobierno de Chile las demandas, este movimiento ira tomando aun mayor intensidad y se buscaran las maneras para que de una vez por todas se cumplan las demandas que llevan mas de 3 años.

No tengan miedo de alzar su voz, de alzar el puño por una razón justa, no temas el sentirte libre